Barbaridad por Iñaki Zaragüeta

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No dudo de que sea legal, pero sigue careciendo de ética y estética el caso del expresidente y exdirector general del Banco de Valencia y de Bancaja, Aurelio Izquierdo por más que haya renunciado a una buena parte de esa multimillonaria indemnización, nada y nada menos que 13,8 millones de euros.

La renuncia a los derechos de prejubilación -6,3 millones- no le han hecho mantener los 7,5 millones de pensión.

Dirán que es legal, pero aparecen circunstancias agravantes como para hacer pensar a quienes han aceptado el saldo final. Primero, los derechos no provienen de una cantidad abonada por él sino por la entidad financiera como a otros directivos. Segundo, es uno de los responsables principales de la deteriorada situación en la que han quedado las dos entidades valencianas con claro perjuicio para infinidad de accionistas. A pesar de ello, se va de rositas. Y tercero, la cifra de 7,3 millones de euros resulta obscena en la coyuntura actual por la que atravesamos con un rosario de recortes que agobian y agobiarán a una gran parte de los valencianos. Así es la vida.