La fiebre de la quema del Corán se extiende en EE UU

El pastor evangélico de Florida Terry Jones ha dado hoy un plazo de dos horas al imán encargado del proyecto del centro islámico en la "zona cero"de Nueva York para que cambie el emplazamiento.

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El pastor Terry Jones, de 58 años, salió ayer a hablar con los medios de comunicación hasta en tres ocasiones después del revuelo del jueves por la tarde cuando informó de la cancelación del acto de la quema de coranes, y su posterior rectificación. Sin embargo, ayer no logró aclarar si hoy va a quemar los textos religiosos sagrados musulmanes o no. Fue entonces cuando aparecieron en escena el hijo de Jones, Luke, y un hindú evangelista T.K. Paul, que aseguraron que hoy «no arderá ningún corán a las seis de la tarde» en el jardín del pastor. Pero no acertaron a confirmar que esto no signifique que el fuego pueda empezar a las siete o las ocho de esta tarde. Tampoco, parece que el circo haya terminado.

Pero poco importa ya la decisión de Jones, ya que le han salido nuevos competidores: el predicador Bob Old de Springfield (Tennessee) ha anunciado que quemará hoy al menos uno de estos libros santos y la iglesia baptista de Topeka (Kansas) ha emitido un comunicado en el que advierte que echará al fuego los títulos musulmanes en caso de que Jones no lo haga. Además, se espera que se quemen más coranes frente al Capitolio del estado de Wyoming.

Old indicó que tiene sus propias razones. «Voy a quemar un corán porque creo que la iglesia musulmana enseña una religión falsa y mentiras», advirtió el pastor de Tennesse que considera que puede hacer de los estadounidenses mejores cristianos. En cambio, en el comunicado de la iglesia de Topeka, se especificó que «esta iglesia ya quemó el corán una vez. Y si los mocosos mariquitas de América quieren presionar a Terry Jones para que cambie de opinión, nosotros prenderemos fuego a los coranes», concluyó el comunicado. Por su parte, el fundador de la asociación «Respuesta a la tiranía» Duncan Philp, de Wyoming, explicó que va a prender fuego a uno de estos libros sagrados en el capitolio de su estado en protesta contra los planes de construcción de la mezquita en las inmediaciones de la Zona Cero en Nueva York.

Ayer, el imán Feisal Abdul Rauf indicó que no tenía planeado ningún encuentro con Jones. Pero «puedo hablar con cualquiera que esté dispuesto a hablar de paz» en clara referencia a la posibilidad de verse con el pastor después de los malentendidos del día anterior.
Jones se presentó el jueves ante los periodistas que hacen guardia día y noche en su jardín desde que saltó la controversia tras una reunión con el imán Muhammad Musri, presidente de la Sociedad Islámica de Florida Central. Mano a mano, estos dos hombres estaban dispuestos a solucionar en esta localidad un conflicto que ha escalado a nivel internacional.

Con una chaqueta gris marengo desgastada y un roto en su hombro derecho, Jones se acercó despacio a los micrófonos que los periodistas habían instalado en su césped. Fue entonces cuando indicó que había llegado a un acuerdo para cancelar la hoguera de coranes en su jardín con la que quería conmemorar el noveno aniversario del 11-S. El reverendo explicó que el trato radicaba en que el imán Rauf había accedido a trasladar la controvertida mezquita de la Zona Cero, y él a cancelar su quema de ejemplares del libro sagrado de los musulmanes. Y anunció su viaje hoy a Nueva York para un encuentro con el responsable de este proyecto, conocido como «Iniciativa Cordoba». Tras el revuelo, Rauf emitió un comunicado explicando que no había planes de trasladar la mezquita. También, destacó que tampoco había tenido ningún tipo de contacto ni con el pastor. Y se descubrió que Musri no fue su interlocutor como se creyó en un principio.

La mera convocatoria de este acto ha provocado ya reacciones contrarias y manifestaciones en diferentes países de mayoría musulmana. Y ha conseguido que la Administración Obama y otros gobiernos internacionales sigan de cerca los pasos de este pastor con una congregación de apenas 50 miembros. Incluso, durante su reunión con Musri, el secretario de Defensa, Robert Gates, le llamó por teléfono para pedirle que cambiase sus planes. De momento, la Policía de Gainesville sigue vigilando la entrada de la iglesia Dove World Outreach. Cuatro agentes siguen los pasos de los periodistas, además del equipo de Jones. También, cuenta con otras dos personas que le siguen a todas partes con una cámara para un posible documental.

Tampoco se han movido los reporteros que han campado en el jardín de este centro. Esta controversia es todo un acontecimiento para este lugar, cuya principal fuente de ingresos es la Universidad de Florida y su campus de 50.000 personas. Cada día, curiosos pasan delante de la iglesia, a la que sólo se puede llegar en automóvil. En esta localidad, llena de gasolineras e iglesias, el transporte público se reduce a una red de autobuses, ocupada en cubrir los intinerarios de los universitarios que dan vida a Gainesville.

Ayer un nuevo grupo se unió al «show» del pastor: los estudiantes de la Universidad de Florida. Veinte alumnos del centro se desplazaron para manifestarse en contra de Jones. El mexicanoamericano, de 30 años, José Soto, que cursa un doctorado de Economía, explicó que «mañana (por hoy) estaremos aquí justo una hora antes de que Jones queme los coranes para expresar nuestra repulsa. Creo que es un hombre que no tiene credibilidad. Y a pesar todo, va a seguir adelante con su plan. La gente de su congregación va a nuestra universidad a decirle a los musulmanes que si no se convierten, se van a morir», rechazó.

Ayer desde Washington en una rara rueda de prensa que ofreció el presidente Barack Obama, el demócrata volvió a hacerse eco de la controversia desatada por la quema de coranes, aunque evitó referirse a Jones por su nombre. «Espero que el individuo de Florida rece y se abstenga de convocar el acto», recordó Obama.Y destacó que «lo que más admiro de Bush es que dejó cristalino que la guerra no era contra los musulmanes, sino contra Al Qaida. Ellos han matado más musulmanes que estadounidenses», reconoció.