Keita se viste de Xavi

Hasta cuatro jugadores del Mallorca rodeaban el área de Pinto cuando iba a sacar de puerta. Hasta allí fue a buscar el equipo de Laudrup al Barcelona, ése era el plan del técnico danés: presionar para interrumpir el comienzo de la jugada.

Messi se abraza a Keita, que le dio el pase de gol, y a Villa y a Busquets
Messi se abraza a Keita, que le dio el pase de gol, y a Villa y a Busquets

Y sirvió para maniatar al líder durante media hora, para dejarlo sin ideas por momentos, para hacerlo dudar, pero no para crear peligro, ni mucho menos para ganar. Porque si no está Xavi, el que ocupó su lugar se encargó de imitarlo.

Era Keita, un modelo de profesional, generoso con el compañero, un portento físico, un gran llegador y... un pasador, un «asistente». Keita hizo una pared con Messi, esperó al desmarque y devolvió el balón al argentino por encima de la defensa mallorquinista, metiendo la bota muy abajo para que hiciera una parábola. Aouate dudó y ese fue su fin. Salió, pero se quedó a medias y Messi, pese a sus apenas 1,69 centímetros, remató de cabeza para superar al portero.

Ese gol lo cambió todo. Si el fútbol es un estado de ánimo, el gol es lo que te hace creer en ti o desesperarte. Y el que logró Messi, el vigésimo sexto en 25 jornadas, convirtió un partido espeso y trabado en un paseo para el Barcelona; transformó a un rival incómodo en una ganga.

Desde ese momento nada más se supo del Mallorca, que se disolvió como un azucarillo. Murió la presión y el peligro que había llevado a balón parado. Pero era imposible que sacara córners porque casi siempre estaba lejos de Pinto, el sustituto de Valdés, que volvió a cumplir. A partir del gol, Adriano apareció más por banda y se empezó a parecer al titular habitual, Alves.

El Barça no echó de menos a sus ausentes. El cuarto que no pudo jugar era Puyol, pero Abidal está en el mejor momento de su carrera y da igual que actúe de central o de lateral. El francés ha unido a sus cualidades físicas la calma para sacar el balón e inteligencia para adelantarse a las jugadas. Se lo cree. El encuentro de ayer era una prueba para el banquillo del Barça y la superó con solvencia. Se puede contar con ellos ahora que empieza los momentos decisivos de la temporada.

Iniesta y Busquets empezon a mandar en el medio y el Mallorca empezó a desear que el partido terminara. Nada más comenzar la segunda parte Villa se desmarcó, Busquets lo vio y el «Guaje» resolvió el mano a mano para continuar su racha. Últimamente, no hay partido que no marque. El Mallorca ya sabía que iba a ser imposible.

Comenzó el rondo, las jugadas de Messi, el carrusel de cambios y el golazo de Pedrito con un derechazo desde fuera del área. La noche terminó siendo un placer para el líder.