«Tengo ganas de ti»: Amor se escribe con Hache

Dirección: Fernando González-Molina. Intérpretes: Mario Casas, Clara Lago, Marina Salas, María Valverde. España, 2012.Duración: 75 minutos. Drama romántico.

Que nadie se llame a engaño y, menos, si asistió a la atestada «première» hace un par de días en pleno centro de Madrid (un taxista gritaba sudando a mares: ¿pero el atasco es por culpa de una manifestación o la tienen las niñas esas?): al igual que su película predecesora, «Tres metros sobre el cielo», nos las vimos y deseamos con una producción a mayor gloria de los tres principales protagonistas (pero, sobre todo, sale muy bien parado el boxeador de la foto, con el torso al aire un plano sí y otro también) y de las legiones de adolescentes, básicamente femeninas, que suspirarán sin descanso durante toda la proyección de la cinta, ora identificadas con el personaje de Gin (Clara Lago), la un poco salvaje fotógrafa de la que Hache se enamora esta vez, ora envidiando a la ex, Baby (María Valverde), que vuelve del pasado con intenciones no muy claras. La historia la rubrica de nuevo Federio Moccia, o sea, romanticismo, incluso fatal, a tutiplén, alguna que otra escena subida de sexo (incluso demasiado, visto el público al que el filme va masivamente teledirigido), una crítica que da un tanto de risa a la clase burguesa (porque tiene guasa el drama que rodea a la familia de Baby), carreras ilegales de motos, y ese aire de inconformismo impostado al estilo de «Rebelde sin causa» que salpica la mayoría del largometraje. Dean, que nunca falla. Claro que Moccia jamás imaginó que España iba a procurarle un Hache perfecto: es el carisma de nuestro nuevo muchacho jamón jamón (al que, sin embargo, le queda todavía bastante para madurar como intérprete) el que sostiene la historia y hace olvidar las posibles imperfecciones a las espectadoras. Que, cuando lo ven sufrir de amor, crujen de rabia, pobrecitas. Viva el «Crepúsculo» sin dientes largos y español.