Miami

Carla Goyanes adelantó su boda para irse a EE UU por Jesús MARIÑAS

Bombazo o casi indignación. Sorpresa sin duda al difundirse ayer que Carla Goyanes adelantó su boda civil previa a la religiosa que celebrarán en Casares (Málaga) el 16 de julio.

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Según mamá Cary Lapique, «han tenido que hacerlo porque mi yerno empieza a trabajar en una empresa bancaria de Miami. Casarse era imprescindible para el permiso de residencia norteamericano en pareja. Fue todo tan intrascendente y rutinario que Carlos y yo ni fuimos al registro con ella. Carla se queda aquí de momento, hasta la ceremonia, y no están conviviendo». Se mantiene lo previsto y programado por tanto: enlace religioso en la Hacienda Cortesín, a cuarenta kilómetros de Marbella, dos trajes para la ceremonia, quinientos invitados y cita imprescindible de la «jet».

Y es que el famoseo al aire libre, en los jardines, se reaviva tras la Feria de abril y mayo, como las bodas populares y de tronío. Empezó con la histórica de Guillermo y Kate en Londres y siguió con la más apacible de Carmen Morales y Luis Guerra en una Ibiza que ya exporta lo mismo el «Pasion flower» –parido en los 70 por Carmen Martorell– que el mercado «hippy» de Las Dalias afincado en Madrid. Arancha de Benito y Lucía Hoyos se dejaron ver animando lo isleño, casi transformadas en actuales iconos del abaratado famoso que lo frecuenta, como antaño lo hicieron las huestes del Bocaccio del recién desaparecido Oriol Regás encabezadas por Ricardo Bofill padre y una Serena Vergano triunfadora en un cine intelectual. Alicia Borrás amadrinó el evento que dejó marca, huella y hasta cicatrices.

El 28, en su feudo sevillano, Carmen Tello casará a su hija Carmen, hija del marqués de Valencina. Quinientos invitados y ausencia de exclusiva, que es lo que cabe en gentes de prosapia. Simultáneamente en Canarias dará el «sí quiero» el hijo de Gunilla von Bismarck y Luis Ortiz. «Melocotón», para los amigos, porque lo encontraban para hincarle el diente, ya tiene su media naranja. Trajín incesante, realces nupciales de ringorrango y mucho pamelón copiando lo que pasmó en Londres. Y mientras, en la Feria de Sevilla permanecen intactos en atavismo o floclore, aunque nadie supera los volantes flotantes de Justo Salas o Lina.

Carmen Martínez-Bordiú se hizo notar en la fiesta champanera que allí convocó a Laura Ponte, que impuso estilazo al lado de la brasileña Camila Alves, novia de McConaughey. Las mismas caras, popularidad mercadeada y renacer primaveral. Y así rellenan la bolsa pasando de que les cuestionen. Buen modo de florecer.