Asia

Tokio

Japón se prepara para sobrevivir a «varios meses» de fuga radiactiva

Al menos 21 empleados de la central sufren los efectos de la sobreexposición

Las labores de limpieza siguen en la central
Las labores de limpieza siguen en la centrallarazon

PEKÍN- Los cadáveres de los dos trabajadores de la planta de Fukushima desaparecidos tras el tsunami que inundó las costas del noroeste de Japón el 11 de marzo fueron encontrados el miércoles, aunque la noticia no se hizo pública hasta ayer. Sus restos han sido entregados ya a los familiares, después de que se procediera a descontaminar los cuerpos de materiales radiactivos. Se cree que ambos fallecieron arrastrados por las olas que engulleron las instalaciones. Lo que no ha quedado claro es el motivo por el cual no fueron desalojados a tiempo tras el terremoto, como se hizo con la mayoría de sus compañeros.
También ayer, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que al menos otros 21 operarios que han participado en las labores de emergencia podrían estar sufriendo los efectos de las radiaciones. Sus organismos han recibido dosis superiores a los 100 milisieverts, lo que aumentaría entre el 1 y el 5% la probabilidad de que padezcan cáncer a largo plazo.
Expertos consultados por LA RAZÓN, como Evan B. Douple, jefe de investigación de la Fundación sobre los Efectos de la Radiación de Hiroshima y Nagasaki, recuerdan que muchos hábitos, como por ejemplo el tabaco, elevan bastante más de un 5% la probabilidad de morir a causa de un tumor maligno. «Aunque es cierto que para saber cuáles son los efectos de la radiación en el organismo nos apoyamos básicamente en datos estadísticos obtenidos entre los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, o de aquellos que quedaron expuestos a radiaciones tras el desastre de Chernóbil», anotó Douple, concluyendo que falta mucho por investigar sobre las consecuencias que puede tener para la salud la contaminación atómica.
Lo que nadie pone en duda es la gravedad de la fuga a medio y largo plazo. De hecho, Tokio reconoció ayer lo que venían advirtiendo muchos expertos: que esto va para largo. «Serán necesarios, probablemente, varios meses para detener las fugas radiactivas (...). El mayor desafío son las alrededor de 10.000 barras de combustible usado, cuya retirada llevará mucho tiempo», dijo a una televisión local Goshi Hosono, consejero del primer ministro Naoto Kan. Tres semanas después, la prioridad de los empleados de Tepco sigue siendo restablecer la alimentación eléctrica para que funcionen los circuitos de refrigeración de los cuatro reactores dañados.
Sin embargo, los avances son lentos. Ahora mismo los trabajadores se centran en evacuar el agua altamente contaminada acumulada en las salas de turbinas y las galerías subterráneas. Un líquido que se está filtrando al mar por una grieta de 20 centímetros descubierta en uno de los fosos del reactor 2 y que ahora se intenta cerrar.


18 incidentes en España
La crisis nuclear de Japón ha reavivado la polémica de las centrales en España. Sólo en el primer trimestre de 2011, las plantas españolas han informado de un total de 18 notificaciones al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), tres de los cuales fueron clasificados de nivel 1 en la Escala Internacional de Sucesos Notificables. Se trata de un incidente más que en el mismo periodo de 2009, aunque en esta ocasión los 17 sucesos fueron clasificados de nivel 0, informa Ep. Los incidentes de más intensidad se registraron en las plantas atómicas de Ascó y de Vandellós (Tarragona). Además, para evitar una situación parecida a la del país nipón, el PSOE ha pedido al Gobierno que establezca un sistema de alerta de tsunamis para proteger tanto a la España peninsular como la insular mediterránea y la atlántica.