Los médicos dicen no al control del gestor externo

VALENCIA- «El médico debe tener la libertad de decidir qué medicamento es mejor para el paciente. Ninguno de ellos, trabaje en el sector público o privado, se va a dejar influir». Así de contundente se muestra la presidenta del Colegio de Médicos de Valencia, Rosa Fuster, acerca del plan de la Conselleria de Sanidad de nombrar un operador privado que ayude a los facultativos en la elaboración de recetas. Según admitió el lunes el conseller del ramo, Luis Rosado, el objetivo de esta nueva figura administrativa es mejorar la gestión y la promoción de las prácticas adecuadas de la dispensación de los fármacos. Sin embargo, Rosado les ha prometido a los médicos que este gestor «no tendrá ninguna relación directa» con ellos, es decir, no pisará las consultas.

Pero a este colectivo «no le hacen falta recomendaciones», declara al respecto su presidenta. «Nosotros llevamos ya tiempo arrimando el hombro». A su juicio, es la Conselleria de Sanidad la que debería revisar por dónde se escapa el dinero. Fuster apunta, por ejemplo, fallos en Abucasis -el sistema informático que conecta los centros de atención primaria y especializada y que contiene toda la información clínica y administrativa del paciente- que provocan que en ocasiones se receten más dosis de las necesarias, con el consiguiente sobrecoste para la Administración.

Y es que consideran que las medidas que está tomando la Generalitat en materia sanitaria no son las más adecuadas, pues «el copago farmacéutico, además de necesitar una logística imposible para llevarlo adelante, presenta unos resultados dudosos».

A los médicos tampoco le gusta la propuesta que implica realizar consultas vía telefónica o internet. «La teleasistencia no es la solución para evitar la hiperfrecuentación en ambulatorios y hospitales, ni para atender a niños en los colegios -última propuesta conjunta de las Conselleries de Sanidad y Educación-».

Respecto a la denuncia de dos colegiados bajo tratamiento oncológico que dicen haberse sentido obligados a seguir trabajando para evitar perder la mitad de su sueldo, Fuster cree que se trata de una consecuencia más de las medidas que se están adoptando. En su opinión, para evitar fraudes, habría que fiscalizar a los mentirosos, es decir, perseguir al médico que se coge una baja laboral injustificada «y no penalizar a todo el colectivo». La solución, dice, pasaría por recuperar la figura de las ATS visitadoras (que aún conservan otros países europeos) o pedir a las mutuas y aseguradoras que se encarguen de controlar si se trata de bajas reales.

Porque para mejorar la eficacia del sistema sanitario público «existen otras medidas y otros modelos que deberíamos copiar de países en los que funcionan». Eso sin olvidar «revisar la cartera de servicios», aunque ello «tenga un precio político».