Puig en desacuerdo con el PSPV alicantino por fichar a Amorós

VALENCIA- La decisión del recién elegido secretario general del PSPV alicantino, David Cerdán, de incluir en su equipo de dirección al ex portavoz de la Diputación, Antonio Amorós, imputado en el caso «Brugal», puede pasarle factura al PSPV y desacreditar uno de sus baluartes, la lucha contra la corrupción. Consciente de ello, el líder de la formación política, Ximo Puig, se desvinculó ayer de este fichaje.

«El PSPV toma sus decisiones democráticamente. En esta ocasión ha sido una elección del secretario general alicantino. De todas maneras, mis compañeros ya saben mi opinión». No explicó claramente su criterio, pero hizo visible su malestar por el nombramiento de Amorós. Además, dejó la puerta abierta a una rectificación al asegurar que el PSPV provincial gestionará «correctamente» esta decisión. En este sentido, pidió un «sobreesfuerzo» para superar la crisis de confianza que hay en la política.

Aún así, quiso diferenciar el caso de Amorós del de otros dirigentes populares. Afirmó que su imputación no es delictiva y que fue él mismo quien la exigió para poder defenderse. En este punto, cambió el discurso socialista oficial y consideró ahora que las responsabilidades políticas «no las marcan los jueces, sino la política».

En cualquier caso, insistió en pedir la dimisión del todavía síndic del PP, Rafael Blasco, «no por estar imputado, si no por que durante su gestión ha habido un caso deleznable» de malversación de fondos públicos.

Por su parte, el secretario general del PP, Serafín Castellano, criticó que Puig no sea capaz de aplicar en su partido lo que les pide a los demás.

En esta línea, se pronunciaron también los portavoces de Compromís y EU, Enric Morera y Marga Sanz, que le recomendaron que dote las estructuras internas del PSPV de mecanismos de transparencia.