Países Bajos en manos de la ultraderecha xenófoba

Misión cumplida. El líder xenófobo holandés Geert Wilders logró ayer su gran objetivo político: ser imprescindible para la estabilidad política de Países Bajos tras las elecciones del pasado 9 de junio.

Cuatro meses después de celebrarse las elecciones anticipadas, la Reina Beatriz de Holanda pidió la pasada madrugada al vencedor, el liberal de derechas Mark Rutte, formar un Gobierno «lo más pronto posible» Horas antes, el futuro primer ministro presentó a la soberana un acuerdo de coalición con los democristianos (CDA) para formar un Gobierno en minoría –el primero en Países Bajos desde 1945– apoyado parlamentariamente por el Partido de la Libertad (PVV) de Wilders, que fue la tercera fuerza más votada el 9 de junio.

La coalición de derechas contará en el Parlamento con una estrecha mayoría (76 de los 150 escaños), lo que hará muy difícil que Rutte, el primer liberal en presidir un Gobierno holandés desde 1918, pueda completar la legislatura hasta 2014. No obstante, el minoritario Partido Político Reformado (SGP) ha anunciado el apoyo de sus dos diputados.

El acuerdo de coalición entre las tres formaciones prevé la reducción del gasto público en 18.000 millones de euros durante los próximos cuatro años. Además, en clara sintonía con el programa xenófobo de Wilders, el Gobierno promoverá la prohibición total del burka y restringirá en un 50 por ciento la entrada al país de inmigrantes no europeos
Rutte inició ayer los contactos con sus socios de coalición para tener lista la composición de su Gobierno el próximo miércoles y que el jueves la reina Beatriz pueda nombrar a sus diez ministros (seis liberales y cuatro democristianos). Con este acuerdo de Gobierno, Países Bajos sigue los pasos de Dinamarca, donde un Gobierno entre liberales y conservadores es apoyado parlamentariamente por el ultraderechista Partido del Pueblo Danés, que ha forzado el endurecimiento de la política de inmigración durante la última década.


El primer jefe de Gobierno soltero
A su 43 años, Mark Rutte se convertirá en el primer hombre soltero que ocupe la residencia del jefe de Gobierno holandés en La Haya. En medio de las turbulencias del euro, el líder liberal ganó las elecciones de junio con un discurso centrado en reducir drásticamente el déficit público para garantizar la sostenibilidad del generoso Estado de bienestar holandés.
Asimismo, supo captar el cansancio del electorado con un multiculturalismo que no ha logrado integrar en la sociedad a muchos inmigrantes. Antes de entrar en política, trabajó para la multinacional Unilever.