José Sancho: «Hoy nadie da su palabra porque todo el mundo se reiría»

«Lo principal en el teatro es la palabra. No me importa que recorten en el montaje»
«Lo principal en el teatro es la palabra. No me importa que recorten en el montaje»

VALENCIA- El actor valenciano José Sancho es «Don Friolera», un teniente ideado por don Ramón María del Valle-Inclán que levanta ovaciones y triunfa cada noche en el Teatro Rialto de la ciudad de Valencia. Hasta el próximo 9 de diciembre, este genial actor deslumbra con su interpretación de un personaje que, por una infidelidad, real o ficticia, es capaz de cometer un doble crimen pasional.

-¿Qué es lo que se va a encontrar el público en «Los cuernos de Don Friolera» de Valle-Inclán?
- Es una función que tiene más de noventa años, pero que siempre el público la digiere bien. Es la más corrosiva tragicomedia que ha escrito Valle-Inclán, donde uno puede reírse de las desgracias ajenas. Valle-Inclán es una apuesta que en principio siempre es ganadora.
-¿Por qué es una obra tan actual?
- Por el inconformismo permanente que tenemos los individuos ante el poder. Y con ella se demuestra que, aunque hayan pasado noventa años, el poder no ha cambiado nada. Ahora se sigue cuestionando el honor, palabra que ya no se usa. Nadie ya da su palabra porque todo el mundo se reiría. Ni siquiera los políticos cuando prometen su cargo. Esto Valle-Inclán lo refleja muy bien y el espectador observa el choque permanente que se produce cuando se quiere mantener la honra a salvo.
-¿Se puede bromear con la honra?
- Claro que se puede. Él no oculta la verdad, destapa con humor lo que es una tragedia: que la gente acabe matando por amor. Hay mil maneras de resolver las cosas. Más que una denuncia, lo que hace es contar la parte de atrás de la tragedia y pueda, así, despertar en nosotros la sonrisa.
- Lo que sí es cierto es que consigue que un simple cotilleo se convierta en una tragedia.
-Eso ocurre hoy en los barrios exactamente igual. Funciona el «ha dicho que ha dicho que ha dejado de decir». Eso sigue formando parte de nuestra sociedad más que de ninguna otra.
- Ahora se paga por contarlo en la televisión.
- Desde hace mucho. La prostitución antes había que ejercerla, ahora con contarlo es suficiente. Puedes ser puta o puto virtual, que ya te pagan. Lo dice Valle-Inclán: «el mundo nunca se cansa de ver títeres y se agradece el espectáculo de balde».
- Ha hablado del inconformismo del individuo. ¿La gente que no se manifiesta cercando el Congreso de los Diputados lo hace en el teatro?
-Sí. Pero de los 46 millones de españoles, van al Congreso cinco mil. Hay que tener muchas ganas de ir. Casi la inmensa mayoría va al cine, lee, discute... pero no se manifiesta.
- ¿Espera repetir el éxito de «Los intereses creados»?
- Claro. Como ya pasó con esa obra de Jacinto Benavente la gente se sorprende. Pero yo no soy partidario de actualizar las obras, no quiero quitar la visión de sus autores.
-Se vuelve a dirigir en el teatro. ¿No hay director que ya sea capaz de dirigirle?
- Sí que los hay, pero también hay algunos muy malos. A mí me han dirigido muy buenos, pero para explicarle a un director lo que quiero de una función, qué mejor que explicármelo a mí mismo. Cuando odias que la gente se aburra en el teatro, tienes las cosas más claras para dirigir.
- La producción es totalmente valenciana. ¿Sigue confiando en los artistas de esta tierra?
- Como no lo voy a hacer si de aquí han salido desde Rafael Rivelles hasta Ismael Merlo. En Valencia hay muchos creativos, desde músicos a actores.
- ¿Cómo ha logrado en los tiempos actuales donde las Administraciones públicas están recortando y cerrando teatros, se apueste por su espectáculo?
- Una de las razones es que «Los intereses...» estuvo tanto tiempo en cartel y eso en Valencia no se veía desde antes de la dictadura. Si consigues que más de 40.000 espectadores vean tu obra, no es difícil obtener el apoyo de las instituciones públicas y que confíen en tí, aparte del respaldo de mi trayectoria.
-¿Le han recortado el presupuesto?
- Evidentemente. El montaje está limitado por los recortes. Pero a mí no me importa. Lo principal en el teatro es la palabra. Quiero dejarla a salvo.
- A José Sancho, ¿qué personaje le queda por interpretar?
- Todos. Espero seguir trabajando mucho tiempo. Aunque siempre he hecho personajes muy dispares.
 

En primera persona
Un grande entre los grandes de la interpretación

José Sancho (Manises, 1944) es uno de los mejores actores de su generación. Con su particular voz y su saber estar encima de un escenario, ha estrenado en Valencia «Los cuernos de Don Friolera», la tragicomedia más divertida de Ramón María del Valle-Inclán. Más de 50 años en teatro, cine y televisión avalan la trayectoria de uno de los grandes, que vuelve a echar mano de los clásicos para ejemplificar las desventuras de «Don Friolera» muy especial. Después de interpretar a Tarancón, de encarnar al inolvidable Rubén Bertomeu en «Crematorio» y meterse en la piel del pretor Quinto Servilio Escipión en «Imperium», la última serie de Antena 3, vuelve a las tablas con espíritu renovado y ganas de reflexionar sobre la vida misma.