Copiar no es tan fácil

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Nos quieren vender que hay que estar a la última para triunfar. Más aún en el entorno elitista de la F-1, pero de vez en cuando alguien demuestra que no es así. Por segunda vez, se permite el kers para promover las energías limpias. Se aumenta el peso mínimo de los coches para que no queden penalizados los pilotos corpulentos y cuando todo apunta a que sin él no hay opciones, llega Red Bull y arrasa.

Han sabido contrarrestar la potencia extra con más espacio libre para desarrollar una carrocería que es más eficiente aerodinámicamente. Respetan el peso mínimo obligatorio con más lastre, poniéndolo lo más bajo posible y logrando bajar el centro de gravedad y la distribución de peso óptima dentro del estrecho margen de 2011 (46 por ciento). La ventaja que consiguieron caminando en el filo de la navaja con la rigidez del ala delantera, entre otras cosas, no es tan fácil de copiar.

Consiguen laminar el carbono de tal forma que pasan los tests de rigidez de la FIA y al mismo tiempo consiguen que el ala siga cediendo en determinadas circunstancias para aumentar la eficacia acelerando más el flujo de aire que pasa por debajo. Los otros equipos tambien tienen depresión, pero en la altas jerarquías. Esa filosofía de intentar mejorar sin necesitar los últimos juguetes es la que nos hará progresar en Hispania.