Historia

Una situación anómala por Luis Suárez

La Razón
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G ibraltar en el fondo es una situación anómala, porque, aprovechando una guerra civil entre dos pretendientes, Felipe de Borbón y Carlos de Habsburgo, los ingleses aprovecharon para establecerse en la Roca que entonces tenía unas condiciones militares adecuadas para el dominio del Estrecho. El Tratado de Utrech de 1714 determina que Inglaterra tiene autorización para disponer de una base militar, pero no puede cederla a nadie más que a España, porque se trata de un territorio español. Por eso todo gobiernos de España han negociado la devolución de Gibraltar. Tampoco con el Tratado de Utrech puede convertirse en un país independiente. En una ocasión se hizo un esfuerzo militar, en la época de Carlos III, para recuperarlo. Fracasó. No se ha vuelto a intentar. Siempre se ha seguido el ritmo de las negociaciones. Es muy curioso que en octubre de 1940, cuando a Inglaterra le interesaba que España no abandonara la neutralidad, hizo una promesa que luego se ha borrado para negociar la situación de Gibraltar al término de la guerra. La documentación inglesa ha sido destruida, pero se conservan las noticias que llegaron a través de la embajada del Duque de Alba.

Luego hubo un intento, en la época de Castiella, para forzar las negociaciones y llegar a un acuerdo para restaurar Gibraltar dentro del territorio español. En estos momentos el interés fundamental es sobre todo económico. Gibraltar no desempeña el papel militar de otros tiempos, pero sí para los intercambios de dinero negro que circula en el mundo. En una ocasión, Franco dijo al embajador alemán: «Gibraltar no vale ni siquiera la vida de un soldado español». No vale la pena hacer un mundo de ello. Hace tiempo que Inglaterra debió llegar a un acuerdo reconociendo intereses económicos, pero eso sólo se cumple con movimientos de fuerza.