Vehículo eléctrico un largo camino por recorrer

¿Se imagina un coche que le permitiera ahorrar los gastos en gasolina, respetando además el medioambiente? Plantéese entonces comprar un vehículo eléctrico. Pero no se ilusione demasiado pronto, porque, a día de hoy, las desventajas empobrecen el mercado.

Mariano Cabos y Eric Delgove, socios de Deloitte, han presentado esta mañana su informe sobre vehículos eléctricos
Mariano Cabos y Eric Delgove, socios de Deloitte, han presentado esta mañana su informe sobre vehículos eléctricos

No todo podía ser perfecto y es que un automóvil de estas características puede alcanzar el precio de 30.000 euros. Según un estudio llevado a cabo por Deloitte y presentado hoy en la Torre Picasso de Madrid, sólo el 40% de los españoles estaría dispuesto a pagar por un vehículo eléctrico más de lo que cuesta uno convencional.

Este estudio recoge la opinión de 4.760 encuestados de Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia, Reino Unido y Turquía y compara los resultados de España con los del resto de Europa.

A pesar de estos datos aparentemente negativos, España es el segundo mercado europeo que más interés muestra en el automóvil eléctrico. Algunos de los encuestados españoles estarían dispuestos a pagar un máximo de 23.000 euros por estos vehículos, pero casi la mitad no pagaría más de 15.000.

Crear un mercado más atractivo pasa por flexibilizar y reducir el precio, lo que no es del todo certero a día de hoy. Todo depende de los avances tecnológicos, las ayudas públicas y las economías de escala, factores todos ellos decisivos en el descenso del coste.

El precio es un inconveniente pero a él se le suma la necesidad de autonomía que requiere el consumidor. Los conductores españoles demandan al menos 320 kilómetros de autonomía, aunque la gran mayoría de ellos no recorren más de 80 kilómetros diariamente. Es decir, se pide una autonomía que en muchos casos no se necesita.

Estos automóviles están pensados para recorridos urbanos, que es para lo que la mayor parte de los consumidores lo emplea. Se puede hablar, por tanto, de un problema de desconocimiento del público. En este sentido, el estudio desvela que cuanto más informada está la gente más motivación muestra para la compra.

Otra barrera que impide la proliferación de este mercado es la necesidad de recargar las baterías eléctricas. El tiempo estimado de recarga completa en la Unión Europea es de seis a ocho horas. Es cierto que existen máquinas de recarga rápida que lo hacen en media o una hora, pero su precio no baja de los 20.000 euros.

Como indica el estudio de Deloitte, la mayor parte de los consumidores quieren una recarga de máximo 30 minutos y sólo un pequeño porcentaje aceptaría recargas de ocho horas. El perfil tipo de comprador demanda inmediatez al repostar combustible en una gasolinera.

 Todo ello hace que comiencen ya a desarrollarse nuevas ideas de negocio alrededor de esta tecnología. Es el ejemplo de la empresa Better Place, que lleva a cabo en Israel y Dinamarca un sistema de reemplazo inmediato de baterías.

La comodidad es asimismo otro importante requisito para los españoles que demandan también una amplia disponibilidad de puntos de recarga, tanto en casa, como en el trabajo, en centros comerciales y en lugares públicos y gasolineras o estaciones específicas de recarga.

Estamos sin duda ante un mercado en vías de desarrollo que tendrá que mejorar no obstante en cuestiones tecnológicas y de marketing. Con menos de 200 vehículos eléctricos vendidos desde enero de 2011, la vida sin gasolina parece estar aún lejos de convertirse en realidad.