España

A mayor derrota menos democracia por Toni Bolaño

La Razón
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La política tiene estas cosas. En plena resaca de la mayoría absoluta y con los problemas agolpándose en la mesa de Rajoy, Esperanza Aguirre celebraba la victoria electoral cesando al secretario general de Madrid, Francisco Granados. Parece que a la presidenta madrileña le importa un comino que la prima de riesgo esté desbocada, que Europa exija al futuro presidente que explique su política económica o que el lobby de la gran banca anuncie que Europa ya está en recesión. Ella a lo suyo, enseñando la cara más amarga de la política. Rubalcaba no le va a la zaga. El sábado se reunirá el Comité Federal y el general de los ejércitos derrotados el 20-N también va a lo suyo. Ha impuesto su receta mágica para el futuro: a mayor derrota, menos democracia. Así, el líder Rubalcaba quiere asumir la Secretaría General del PSOE sin apenas debate. A él le basta un pacto de los notables, esos que consideran al PSOE como una finca de su propiedad, que lo elija por aclamación. Hoy lo intentará por vez primera. Tampoco asumirá su responsabilidad en la derrota. En momentos de incertidumbre, España necesita, sobre todo, un Gobierno fuerte, pero también una oposición fuerte. Con ideas, con proyecto y con estrategia. Rubalcaba, de la mano de los Bono, Chaves, Felipe o Guerra, es el pasado. No personaliza el futuro y teme la democracia. La vieja guardia –como en Suresnes– se niega a abrir las ventanas del debate para airear los anquilosados despachos de Ferraz –por cierto, todavía ocupados por un Comité Electoral que ya debería estar disuelto, pero que sigue dirigiendo la sala de máquinas– para recuperar el cordón umbilical que los unía con la ciudadanía. Todo esto poco le importa a Rubalcaba, aunque eso signifique situar al PSOE en la marginalidad.