Valencia

Un espléndido Juli arrasa también en Valencia

- Quinta de la Feria de Julio. Se lidiaron toros de Daniel Ruiz, desiguales de presentación y juego, los mejores 1º y 4º. Más de media entrada.- El Juli, de azul rey y oro, estocada entera (oreja); pinchazo, entera, aviso (oreja).- El Fandi, de berenjena y oro, entera, un descabello, un aviso (vuelta al ruedo); bajonazo (silencio).- José Mª Manzanares, de berenjena y oro, pinchazo, entera (ovación); bajonazo (silencio).

Un espléndido Juli arrasa también en Valencia
Un espléndido Juli arrasa también en Valencialarazon

Tras muchas idas y venidas, por fin en el quinto festejo se pudo lidiar un encierro entero de la ganadería anunciada, aunque los toros aún tuvieron problemas en los reconocimientos previos. Abrió plaza un toraco de más de 600 kilos con el que El Juli se lució al recibirlo de capa. Manseó en el caballo y puso en apuros a los banderilleros pero, en el último tercio, embistió entregado y uncido a la muleta, siendo apurados totalmente por el lado derecho. Al natural se lo pensó más e hizo amagos de rajarse. Su segundo bajó mucho, tanto en aspecto como en energía, si bien El Juli supo administrarla perfectamente para que su labor tuviese entidad, ligando los muletazos en un palmo de terreno y bajando muchísimo la mano, solventando así los problemas que le creó un astado que terminó también rendido a su poderosa muleta. Voluntad y entusiasmoCon el segundo, un toro al que le faltó remate, El Fandi fue a lo suyo: bullidor y variado con el capote y entusiasmando con sus alardes atléticos para banderillear. Aprovechó la bondad de su oponente para cumplir un trasteo con muchos altibajos y a menos, llevándose al final una voltereta, al despistarse, en un exceso de confianza. Volvió a gustar al banderillear al bravucón quinto, con el que sólo pudo estar voluntarioso. El anovillado tercero, también con las fuerzas justas, le puso de inicio las peras muy a cuarto a Manzanares, a quien también molestó mucho el viento. Cuando logró un lugar a resguardo, sacó un trasteo ligado y muy templado basado exclusivamente en la mano diestra. También estuvo por encima del manso que cerró plaza y que no terminó de romper, no dejando estar a gusto al torero alicantino.