No habrá avances significativos sobre el Alzheimer al menos en diez años

Investigadores sobre la enfermedad de Alzheimer han advertido hoy de que en los próximos diez años no habrá avances significativos en el tratamiento de esta patología, ante las falsas expectativas que generan en pacientes y familiares los hallazgos que se hacen públicos desde al ámbito científico.

La Fundación Alzheimer España (FAE) ha reunido a los principales especialistas españoles en esta enfermedad neurodegenerativa para aclarar cuál es la situación real de la investigación. Micheline Selmes, presidenta de la FAE, ha dicho que hace quince años aparecieron los medicamentos sintomáticos y ha confesado que "no se espera nada relevante"hasta al menos 2020, a pesar de que "se crean expectativas que luego se traducen en frustración por parte de los pacientes y, sobre todo, por parte de los familiares".
José Antonio López Guerrero, director de Cultura Científica en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, se ha referido a los avances conseguidos en el desarrollo de una vacuna para esta dolencia, pero no así en su aplicación a la fase clínica.


De hecho, ha recordado la "polémica"suscitada con una inmunoterapia que tuvo un "gran efecto"en ratones pero que, al pasar a la última fase clínica en humanos, empezó a dar "serios problemas", provocando encefalitis en algunos pacientes.


Sin embargo, se ha mostrado optimista con respecto a la indagación de otra vacuna que trabaja sobre uno de los marcadores más importantes de la enfermedad -las placas amiloides-, que podría utilizarse en unos seis años, a no ser que, ha matizado, "se observen problemas en la aplicación clínica".


El investigador ha aclarado que "no es real"lo que se está asegurando sobre la posible curación del Alzheimer con terapias celulares, que ofertan algunas "empresas farsantes".
La investigación básica en este ámbito está "bastante atrasada"porque, al contrario de lo que ocurre con el Parkinson, situado en una zona concreta del cerebro, el Alzheimer es una degeneración "deslocalizada".


"Hoy por hoy no hay ningún estudio en fase clínica con terapia celular en Alzheimer", ha aseverado, y se ha referido concretamente a los tratamientos que oferta la empresa XCell, por unos 20.000 euros, de los que el 95% "ni siquiera se han demostrado en modelos animales".
El problema de esta patología es que todavía no se conoce su origen específico, ha apostillado Cecilio Álamo, catedrático de Farmacología de la Universidad de Alcalá de Henares.


Ha comentado que la investigación en Alzheimer es "como un puzzle gigantesco con 5.000 piezas, del que ya se han colocado unas 500, pero no se sabe qué imagen definitiva va a salir de ahí, si un cuadro de Monet o el palacio de Buckingham, en Londres".
"Algunas piezas de las que se han colocado, además, son falsas", ha apuntado el experto, quien ha recordado que actualmente sólo existen fármacos que actúan a título sintomatológico, retrasando las consecuencias de la enfermedad o mejorándolas.
Unos actúan sobre el aspecto cognitivo, es decir retrasan la pérdida de memoria y otros son psicofármacos utilizados en los procesos de ansiedad, vagabundeo, agresividad o depresión que sufren estos pacientes.


Aunque la investigación va lenta, Álamo ha recalcado que el Mal de Alzheimer cuenta con muchos grupos de investigadores trabajando de "manera intensa", al mismo tiempo que las compañías farmacéuticas están "muy interesadas"en encontrar un tratamiento, dada la prevalencia de una enfermedad que aumentará a lo largo de los años.


Se estima que cerca de 700.000 personas en España están diagnosticadas de Alzheimer, una patología que cada año se manifiesta en 150.000 nuevos enfermos más. Puesto que la familia media en España está formada por cuatro miembros, son casi tres millones de personas las que, hoy en día, ven su vida trastornada por la forma de demencia más frecuente los países desarrollados.


Teniendo en cuenta el envejecimiento de la población, se prevé que el número de afectados se duplique en 2020 y se triplique en 2050. La presidenta de la FAE ha pedido que, mientras no haya avances por parte de la indagación científica, se destinen más medios y apoyos a la investigación psicosocial, "pues es el eje necesario para poner en marcha políticas socio-sanitarias adecuadas".