Miaumiau

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Quién le iba a decir a Rossini que aquella tontería que, según se cuenta, compuso en honor de dos gatos que merodeaban su balcón de Padua se iba a convertir en una de sus piezas más populares. Se puede comprobar en Youtube, donde, entre otras versiones célebres como la de Victoria de los Ángeles con Elisabeth Schwarzkopf, hasta hallarán una con Concha Velasco y Montserrat Caballé. La pieza no tiene más letra que la palabra «miau», que se repite en mil y una variaciones, acortándose, alargándose, subiendo de tono y dinámica. Sin embargo, en este agosto propicio al desenfado, dan ganas de completar la letra y enviársela a algunos de nuestros ilustres para que la canten a dúo.
Trinidad Jiménez no es gata, pero se lo cree a pesar de que Tomás Gómez no lo tenga claro. Sería el de ellos un «Miau» que empezaría lento y en piano para acabar en una cabaleta arrebatada de afiladas garras. «¡Miau, que yo tengo más posibilidades que tu para ganar a la tigresa!», diría ella y él: «Miauuú, que según ese criterio, lo mejor sería dar el carné y presentar a la Esteban». Desde luego, muy fiel a la idea rossiniana. La sangre no llegaría al río en el «duettino» entre Elena Salgado y José Blanco. En él se trataría de la gata mayor enseñando las uñas al gato pequeño. «Miau, mira que te he dicho que no te mees en mi territorio», ella siempre ha sido muy regañona. «Miau, ¡ay que ver la cara de tonto que tengo que poner hoy, pero ya te enterarás mañana de quién manda de verdad!"
Para el final, el más placentero. «Miau, Miguel Ángel, qué bien estoy en la madriguera con la que está cayendo». «¡Miiaauu, José Luis, mejor se está a la bartola!» Claro que, el mejor de todos lo guardo para cuando Aguirre y Gallardón vuelvan a hacer méritos. Si Rossini supiese…