Así operan las posiciones cortas

No es sencillo entender el funcionamiento de las posiciones cortas, por lo que el mejor modo de hacerlo es con un ejemplo. Pensemos en un corredor de bolsa que quiere realizar una operación de este tipo. En primer lugar, lo que hará será pedir a un gran inversor un paquete de acciones de una compañía con el compromiso de devolvérselo en un plazo corto de tiempo. Como contraprestación, el inversor recibirá una comisión.

La Razón
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Imaginemos que el corredor recibe prestadas 10.000 acciones cuyo valor es de 5 euros por título. Lo primero que hará será vender este paquete de acciones porque prevé una caída del valor de las mismas. En ese momento se embolsará 50.000 euros.

Si el mercado evoluciona como había previsto el corredor, el valor de las acciones empezará a caer, llegando, por ejemplo, hasta los 2,5 euros por título. Ese será el momento que aprovechará para hacer el negocio. Al haber caído la acción hasta la mitad de lo que costaba cuando las vendió inicialmente, el corredor podrá recomprar el mismo paquete de 10.000 acciones por la mitad del dinero que empleó en la venta inicial, 25.000 euros. Los otros 25.000 euros, descontada la comisión que habrá tenido que pagar al inversor que le prestó las acciones, y que rondará el 10%, serán el beneficio que obtenga. El dueño de las acciones, por su parte, también hace negocio, pues recupera sus acciones y, al mismo tiempo, se embolsa el porcentaje de la comisión.