La recesión se acerca tras la caída del 03% del PIB

Madrid- Freno y marcha atrás. Tras estancarse en el tercer trimestre del año, la economía española retrocedió en términos intertrimestrales un 0,3% en el último cuarto del año, según avanzó ayer el INE. De este modo, España está ya a las puertas de la recesión –en la que un país entra cuando encadena dos trimestres consecutivos de caída de su PIB– que todos los servicios de estudios pronostican para este año, incluyendo también el propio Banco de España, que vaticina una caída del 1,5 por ciento para el presente ejercicio económico. La entidad que dirige Miguel Ángel Fernández Ordóñez no espera, de hecho, recuperación alguna de la actividad económica en nuestro país hasta comienzos de 2013.

En términos interanuales, la economía avanzó un 0,7%, tras un avance del 0,3% en el último trimestre del año en comparación con el mismo periodo del año anterior, motivado por la aportación del sector exterior, que compensó en parte la negativa demanda nacional. Un resorte, el exportador, que se verá notablamente afectado este año por la caída generalizada de la actividad en la UE, principal destino de las exportaciones españolas.

Demasiados recortes
Estancada la vía exterior, el Gobierno tendrá que buscar otras políticas para estimular la economía sin abandonar sus esfuerzos en pos de la consolidación fiscal. Combinar ambas variables aparentemente incompatibles, pero a la vez necesarias, se ha convertido en la nueva obsesión de la UE, temerosa de que una política basada únicamente en los recortes suma a los países más débiles en una recesión permanente.
Ayer, el prestigioso diario económico británico «Financial Times» (FT) se sumaba a los que alertan contra las políticas de excesiva autoridad y advertía de que, de seguir así, España puede acabar como Grecia.

«España es una economía mucho más saludable que la griega, por supuesto, pero también tiene un problema que no había en Grecia, el profundo endeudamiento del sector privado. Esta es la razón por la que una política en pos de una excesiva reducción del déficit podría resultar tan tóxica», avisaba en un artículo el columnista Wolfgang Münchau en las páginas del diario británico.