Asesinado a balazos al presidente de Haití, Jovenel Moise, en un ataque en su domicilio

La primera dama está hospitalizada tras haber sido herida de bala y el primer ministro interino, Claude Joseph, ha declarado el estado de sitio.

El presidente de Haití, Jovenel Moïse, ha sido asesinado por atacantes no identificados en la madrugada del martes al miércoles en su residencia privada de la capital, Puerto Príncipe. Su esposa, Martine Moïse, ha sido trasladada a un hospital de Puerto Príncipe tras haber sido herida con armas de fuego.

El embajador de Haití en Santo Domingo, Smith Augustin, ha asegurado que la primera dama se encuentra “estable” en una rueda de prensa para informar de la situación del país tras el magnicidio. Augustin ha desmentido al presidente del Comité Olímpico de Haití, Hans Larsen, quién había asegurado que la esposa del presidente también había sido asesinada. A dos meses de las elecciones presidenciales, un comando armado ha asaltado su domicilio mientras se agudiza la crisis política, económica y de seguridad surgida en 2018.

El primer ministro interino, Claude Joseph, ha informado que entre los atacantes hay sospechosos extranjeros: “A la una de la mañana, 7 de julio, un grupo de personas no identificadas, que hablaban en inglés y español, asesinaron al presidente de la República. El presidente ha muerto a causa de sus heridas”. El presidente de 53 años no podía presentarse a los comicios previstos para el 26 de septiembre.

Los hijos del presidente estaban presentes durante el ataque, pero Augustin ha asegurado que se encuentran “en lugares seguros bajo protección”. Joseph ha calificado el asesinato del presidente como “un acto atroz, inhumano y bárbaro”. Estados Unidos ha cerrado su embajada en Haití debido “a la situación de seguridad en curso”. El aeropuerto internacional de Puerto Príncipe ha sido cerrado. Los vuelos a la capital han sido cancelados o desviados.

Joseph ha declarado el estado de sitio. Las Fuerzas Armadas son los máximos garantes de la seguridad y se instauran tribunales militares. La máxima autoridad del país tras el magnicidio ha llamado a la calma a la población. Joseph ha asegurado que la policía y el ejército mantienen “la seguridad del país bajo control”. Tras el ataque contra Moïse y su esposa, se han escuchado disparos durante la madrugada en la capital. Moïse, presidente desde febrero de 2017, había denunciado amenazas a su gobierno. La nación centroamericana de 11 millones de habitantes vive una crisis política y social desde las masivas protestas contra el ejecutivo de Moïse en 2018.

La inestabilidad se ha incrementado desde febrero de este año cuando explotó el conflicto respecto a la duración del mandato de Moïse. La oposición entiende que su mandato caducaba el pasado 7 de febrero, cuando se cumplían cinco años del fin del gobierno anterior de Martelly. Moïse defendía que sus cinco años terminaban el 7 de febrero de 2022 ya que su toma de posesión se produjo en febrero de 2017. Moïse acusó a la oposición de estar tramando, con el apoyo de los jueces, un golpe de Estado. La oposición le acusó de pretender instaurar una dictadura al entender que prolongaba ilegalmente su mandato.

La población protagonizó masivas marchas contra el mandatario asesinado. Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA) respaldaron la interpretación de Moïse y solicitan elecciones a finales de año. La violencia política ha aumentado en los últimos meses. Las luchas territoriales de las bandas por el control de los barrios de Puerto Príncipe han recrudecido la crisis de seguridad. Los vecinos de la capital han estado sufriendo combates entre grupos armados y de pandillas con la policía por el control de las calles.

La crisis política en Haití tiene otro eje fundamental: el referéndum convocado por Moïse el 26 de septiembre, el mismo día que los comicios presidenciales, para aprobar una nueva Constitución. La votación de la nueva Carta Magna no contaba con el apoyo de la oposición ni de la comunidad internacional. El parlamento de Haití está disuelto desde que en octubre de 2019 Moïse pospusiera dos años las elecciones parlamentarias. Moïse ha gobernado a base de decretos sin debate ni votación parlamentaria desde enero del año pasado. Su gobierno ha mostrado una gran fragilidad. El mandatario nombró a siete primeros ministros en cuatro años. En una de sus últimas decisiones, Moïse había designado este lunes a Ariel Henry como nuevo primer ministro en sustitución de Joseph. El relevo estaba previsto esta semana.

El magnicidio ha generado dudas sobre el proceso para nombrar un nuevo presidente. El presidente de la asociación nacional de jueces haitianos, Jean Wilner Morin, ha asegurado a la CNN que la línea de sucesión presidencial es complicada. El relevo debería ser el presidente de la Corte Suprema, pero falleció recientemente tras contraer el coronavirus. El magistrado sostiene que para que el primer ministro interino, Claude Joseph, reemplace formalmente al presidente se necesita la aprobación del parlamento. La cámara de representantes no está activa a la espera de los nuevos comicios parlamentarios.

Las muestras de condolencia de líderes internacionales se han sucedido a lo largo de este miércoles. El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha condenado este “horrible asesinato”. Biden ha tendido la mano al gobierno de Haití asegurando que EE.UU. está “preparado para asistir” en el trabajo “para un Haití seguro”. “Necesitamos más información, pero es muy preocupante como están las cosas en Haití”, ha asegurado antes de su viaje a Illinois.

El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha expresado su “absoluta condena” y ha pedido “unidad política para salir de este terrible trance”. El líder del Partido Popular, Pablo Casado, también ha mostrado sus “condolencias” y su “rotunda condena al asesinato”

El presidente colombiano, Iván Duque, ha pedido a la OEA que proteja la democracia en todos los países del continente: “Nuestra solidaridad con la nación hermana y la familia de un gran amigo de Colombia. Respaldamos las instituciones y la democracia. Solicitamos a la OEA una misión urgente para proteger el orden democrático”. El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha enviado “un abrazo al pueblo de Haití por el lamentable asesinato del presidente”.

Haití encara otro momento de grave crisis política mientras la pobreza y la falta de oportunidades se incrementan en este pequeño país caribeño. El país persigue la paz y la estabilidad desde la caída de la dictadura de François Duvalier en 1986. Los golpes de Estado y las intervenciones extranjeras han complicado la tarea. El primer ministro interino ha concluido con un mensaje de esperanza: “La democracia y la República vencerán”