Jovenel Moise, presidente de Haití: “Los oligarcas corruptos quieren deshacerse de mí porque decidí cambiar el sistema”

En una entrevista con LA RAZÓN, el mandatario asegura que no dejará el poder hasta 2022 pese a las protestas de la oposición, que reclama su dimisión

El presidente de Haití Jovenel Moise
El presidente de Haití Jovenel Moise FOTO: La Razón La Razón

Haití camina una vez más por el filo de la navaja. A principios de febrero, el país vivió una serie de protestas violentas contra el presidente Jovenel Moïse que han sacudido la precaria estabilidad de una nación que aún no se ha recuperado del terremoto de 2010, en el murieron más de 300.000 personas.

El 7 de febrero la oposición pidió a Moïse que dejara el poder porque consideraba transcurridos los cinco años del mandato constitucional. Ese día, el presidente denunció un intento de golpe de Estado y 23 personas fueron detenidas. Moïse se niega a dejar el cargo porque considera que el mandato legítimo expira en febrero de 2022. Las elecciones de 2015, en las que ganó, se repitieron por sospechas de fraude en 2016. Moïse volvió a ganar y en 2017 tomó posesión. Desde entonces ha sufrido un bloqueo por parte de la oposición que ha impedido el normal funcionamiento del país. Moïse gobierna por decreto desde 2019, cuando se aplazaron las elecciones legislativas. Pese al clamor de la oposición, que pide su dimisión, el mandatario goza del apoyo de Estados Unidos y la Organización de Estados Americanos (OEA).

En medio de esta crisis política, acentuada por la violencia de las bandas criminales, el pasado 7 de febrero, el juez Joseph Mécène Jean-Louis se autoproclamó presidente interino, sin embargo no ha sido reconocido como tal por ningún país. El presidente Moïse mantiene un pulso con el poder judicial y acusa a tres jueces de la Corte de Casación, el máximo órgano judicial del país, de planear un golpe de Estado.

Moise se enfrentó a protestas en el pasado por un escándalo en torno al desvío de fondos públicos. Un informe de 2019 señaló al programa Petrocaribe, mediante el cual Venezuela vende petróleo a bajo precio a los países de la zona, Haití incluido, como foco de corrupción. Los detractores del dirigente haitiano aseguraron que empresas propiedad del presidente se beneficiaron de eso fondos, algo que él ha negado rotundamente.

¿Se siente respaldado por el pueblo de Haití?

Si el pueblo haitiano no me hubiera apoyado durante estos cuatro años al frente del país, yo no estaría donde estoy ahora. Como presidente siempre he estado del lado de la gente, sobre todo de quienes más lo necesitan, y así lo seguiré estando más aún si cabe en este último año de mandato. Al inicio de mi presidencia, tenía dos opciones: elegir el camino fácil, apegado al clientelismo y la corrupción, o el camino difícil, que es el de los cambios profundos. Un logro de estos cuatro años es haber podido abrir los ojos del pueblo. Hoy la gente empieza a entender y a identificar a sus enemigos. En Haití hay muchos lobos ocultos bajo piel de corderitos.

Sus detractores le acusan de reprimir las protestas de forma violenta.

Soy un demócrata. Apoyo y aplaudo toda protesta pacífica. Pero hay que diferenciar las protestas pacíficas de las personas que usan armas para enfrentarse a la policía. La violencia y la democracia no pueden ir de la mano. No podemos permitir que pequeños grupos violentos secuestren el futuro de todo un pueblo.

¿Cuándo y por qué comenzaron las protestas?

Desde mi juramento como presidente en 2017 tuve que enfrentar bloqueos institucionales en el parlamento por una minoría violenta que se negó a votar el presupuesto y la ley electoral. La inestabilidad política y la violencia tomaron otra dimensión cuando inicié reformas en sectores clave. Acabé con los contratos corruptos que representaban un total de 4.500 millones de dólares, recuperé maquinaria pesada del Estado que había sido robada, inicié reformas en la importación de productos petrolíferos, electricidad y obras públicas. También combatí la especulación de la moneda con el objetivo de aumentar los beneficios para el país. Además, hubo inversiones del Estado para aumentar la producción agrícola y disminuir las importaciones.

¿Por qué la oposición dice que su mandato acabó el pasado mes de febrero?

En las elecciones presidenciales de 2015-2016 la gente me eligió. La oposición forzó una transición y contribuyó a la anulación de los resultados. Así que de nuevo participé en las elecciones de 2016-2017 con un gobierno controlado por la oposición. La gente volvió a tomar la misma decisión. Asumí la presidencia el 7 de febrero de 2017. A pesar de mis dos victorias electorales, los malos perdedores nunca han respetado la voluntad popular.

Los opositores le acusan de permitir la corrupción...

El sistema de monopolio vigente en Haití se basaba en la corrupción. No había ninguna competencia. El Estado fue saqueado y la gente estaba empobrecida. Yo decidí cambiar este sistema para dar una oportunidad a estas personas que me eligieron. Como resultado, soy el objetivo del ataque de los oligarcas corruptos que quieren deshacerse de mí porque le he dado sentido a los votos que recibí. A pesar del bloqueo institucional de los últimos cuatro años, las reformas en el sector eléctrico han avanzado considerablemente. Son estos resultados, apreciados por la gente, los que me han permitido resistir estos constantes ataques y los que me animan a trabajar aún más.

¿Cree que existe en Haití el riesgo de una guerra civil?

Pienso que no, porque estamos en negociaciones con nuestros hermanos y hermanas de la oposición y llegaremos a un punto para encontrar una salida a la crisis sociopolítica que vive el país.

El juez Joseph Mecène se autoproclamó presidente de Haití. ¿Tiene algún apoyo dentro del país?

Este señor es un juez retirado y los jueces no pueden participar en los asuntos políticos. A este señor no lo hemos visto, nunca lo hemos escuchado, no sabemos dónde está exactamente. Es un juez retirado y si quiere presentarse a las elecciones de 2021 el país está listo para aceptar su candidatura.

Usted ha planteado un referéndum constitucional. ¿Le gustaría cambiar la ley para concurrir a un segundo mandato?

Al llegar al poder en 2017 tomé la decisión junto con el parlamento de cambiar la Constitución de 1987. La Cámara de Diputados creó una comisión y trabajó en ello dos años, pero finalmente el proyecto no fue votado. Si hay algo que levanta unanimidad en Haití es el cambio de esta Constitución que permita resolver los problemas del país. Y tengo que decirle claramente que no seré un candidato para las elecciones que se convocarán después del referéndum constitucional. Cuando acabe mi presidencia volveré a casa.

¿Por que Haití necesita un cambio constitucional?

Hay que solucionar los problemas de raíz para cambiar el sistema político actual, y eso se hace a través de una nueva Constitución, que garantice mayor estabilidad, paz y crecimiento para nuestro país. Yo he decidido un camino difícil porque los caminos fáciles con soluciones temporales en realidad no ayudan a construir el país. Como presidente, junto a mi equipo, definimos las prioridades de nuestro mandato, pero siempre con sensibilidad, por eso siempre hemos mantenido y aumentado la protección social con programas de ayuda a los jóvenes. Estamos construyendo las bases sólidas para un país mucho mejor para nuestras familias y para las futuras generaciones.

¿Se ha recuperado Haití del terremoto de 2010?

No podemos rehacer la historia. Lamentablemente debo decir que el país perdió la oportunidad de empezar de nuevo en términos de infraestructura, no he visto cosas reales construidas con los recursos que vinieron del terremoto. Pero estamos trabajando para construir edificios en las zonas cercanas a Puerto Príncipe e infraestructuras viarias e hidráulicas en zonas olvidadas del país.

Su relación con Donald Trump fue muy buena. ¿Cree que mantendrá la misma sintonía con Joe Biden?

Todavía no hemos tenido la oportunidad de conversar personalmente, pero las relaciones con Estados Unidos son las mejores, y no tengo dudas que con el presidente Biden vamos a tener una relación cálida, cordial y cooperativa, siempre en beneficio de nuestros pueblos. Como presidente de la primera república negra del mundo, me tomo muy en serio sus promesas de combatir el racismo sistémico. Desde su independencia, Haití ha sido la gran víctima de este sistema. Estoy dispuesto a cooperar con él para que las instituciones financieras multilaterales ayuden a Haití a encontrar el financiamiento necesario para su desarrollo.

¿Cómo puede ayudar la comunidad internacional a desatascar la crisis política que vive su país?

Estoy al final de mi mandato. Lo que pido a nuestros amigos de la comunidad internacional es que ayuden a mantener la democracia en Haití para permitir la realización de unas elecciones creíbles, honestas, inclusivas y democráticas.

¿Cree que el régimen de Nicolás Maduro es un peligro para la región?

Venezuela es un país independiente con sus propios problemas. Vivimos en una región donde tenemos la Organización de Estados Americanos. Creo que ha llegado el momento de que todos los países se unan y encuentren las soluciones necesarias para el pueblo de Venezuela, que está sufriendo como el pueblo de haitiano.