Al Qaeda planeó inmolar a un kamikaze en el Vaticano

Desmantelada una célula en varias ciudades de Italia que reclutaba terroristas en Pakistán y Afganistán para atentar en Europa

Uno de los detenidos en Olbia
Uno de los detenidos en Olbia

Las autoridades italianas desmantelaron ayer una célula terrorista ligada a Al Qaeda que ha tenido entre sus objetivos atentar contra el Vaticano con un kamikaze

Las autoridades italianas desmantelaron ayer una célula terrorista ligada a Al Qaeda que ha tenido entre sus objetivos atentar contra el Vaticano con un kamikaze. La Policía emitió órdenes de detención contra 18 personas, de las que diez acabaron entre rejas, mientras que las otras ocho se encuentran en busca y captura. Están acusadas de pertenencia a asociación terrorista y de inmigración clandestina, entre otros delitos. Aunque el grupo tenía su centro de operaciones en Cerdeña, los arrestos se produjeron en diversas provincias italianas.

Entre los detenidos, de nacionalidad paquistaní y afgana, hay dos antiguos compañeros de armas de Osama Ben Laden, líder de esta red terrorista internacional y asesinado por militares estadounidenses en mayo de 2011 en Abbottabad. Habrían formado parte del grupo encargado de protegerle. La célula contaba con amplia experiencia terrorista: entre sus ataques se cuenta el atentado que dejó más de 100 muertos en un mercado de la ciudad paquistaní de Peshawar el 28 de octubre de 2009. El objetivo del grupo era cometer más episodios de sangre como aquel tanto en Occidente como en Pakistán. Pasquale Errico, jefe de Policía de Sassari (en Cerdeña), desde donde partió la operación, explicó que esta célula vinculada con Al Qaeda «estaba viva y operativa» y que en su currículum hay varias carnicerías que causaron un gran número de víctimas en el citado país asiático.

Los investigadores descubrieron que el Vaticano estaba entre los objetivos del grupo islamista radical gracias a una conversación telefónica mantenida entre dos de sus componentes. El fiscal Mauro Mura contó que estudiaron la posibilidad del atentado en marzo de 2010, coincidiendo con la permanencia en Italia de un terrorista paquistaní con vocación de convertirse en kamikaze. Los yihadistas tenían «armas en abundancia y numerosos fieles dispuestos a cometer actos terroristas en Pakistán y Afganistán para volver luego a Italia», explicó la Policía.

Como ocurre cada vez que surgen noticias de complots para asesinar al obispo de Roma, la Santa Sede reaccionó pidiendo mesura. «De lo poco que sabemos parece que había una hipótesis [de realizar un ataque] en 2010 pero no hubo continuación. Por tanto la cosa no es relevante hoy y no hay motivo para tener particulares preocupaciones», tranquilizó el portavoz vaticano, el jesuita Federico Lombardi.

También trató de minimizar el supuesto peligro que ha sufrido el Vaticano el secretario de Estado, el cardenal italiano Pietro Parolin. «Estamos todos expuestos y todos tenemos miedo, pero el Papa es muy tranquilo con esto, basta con ver la lucidez y serenidad con la que se encuentra con las personas», comentó Parolin. Para el «número dos» de la jerarquía de la Santa Sede, el peligro mayor es que haya personas inocentes que puedan sufrir atentados. «Es cierto que hay que estar atentos, pero no percibo en el Vaticano una preocupación exagerada», aseguró el secretario de Estado. «Creo –subrayó Parolin– que la seguridad cuenta con todas las garantías, todas las estructuras responsables de la seguridad están muy atentas y tampoco me parece que haya una alarma».

La comunidad paquistaní italiana, formada por más de 80.000 personas, quedó sorprendida por la operación antiterrorista de ayer, pues entre los detenidos está Sultan Wali Khan, de 39 años, líder de los paquistaníes de Olbia, una localidad del norte de Cerdeña. Este individuo habría organizado colectas de dinero en la parte septentrional de la isla entre sus compatriotas. Teóricamente los fondos iban a ser usados para fines benéficos, pero en la práctica sirvieron para financiar la célula islamista. Sultan Wali Khan había sido el promotor de la mezquita de Olbia.

También utilizaba un templo otro de los detenidos, Hafiz Muhammad Zulkifal, de 43 años, imán de Bérgamo, en el norte de Italia. Zulkifal se encargaba de conseguir fondos para el grupo y adoctrinaba además a sus miembros. Entre las otras personas contra quienes se emitieron órdenes de detención hay tres que, según la Policía, seguirían aún en Italia, mientras que el resto habría huido ya al extranjero.

La red desmantelada ayer tenía una estructura internacional: organizaba desde Italia atentados en Pakistán para desestabilizar al Gobierno de este país asiático al tiempo que introducía inmigrantes procedentes de este Estado o del vecino Afganistán para reforzar su red criminal en Occidente. Estas personas no sólo acababan en Italia, ya que algunos eran destinados a las naciones septentrionales de Europa. El ministro del Interior italiano, Angelino Alfano, se congratuló públicamente por el éxito de la operación que llevó a desactivar la trama. Según declaró en un programa de televisión de Rai Tre, las detenciones muestran que «nuestro sistema funciona» y que Italia «es un gran país capaz de asestar golpes» de este calibre al terrorismo internacional. Alfano felicitó a «nuestros expertos en antiterrorismo, a nuestra Policía y a nuestros jueces», y recordó que en los últimos meses las Fuerzas de Seguridad han expulsado del territorio a 33 personas acusadas de radicalización y de ensalzamiento del yihadismo.

Traficaban con personas para financiarse

Una de las vías de financiación de la célula terrorista desmantelada ayer en Italia y que tenía al Vaticano entre sus objetivos venía con la introducción en Europa de inmigrantes ilegales provenientes de Pakistán y Afganistán. En algunos casos, contaban con la ayuda de empresarios que ofrecían contratos de trabajo falsos, mientras que en otros presentaban documentación falsa para que los inmigrantes parecieran víctimas de persecuciones religiosas y, por tanto, con derecho a contar con el estatus de refugiado. Este grupo ofrecía apoyo logístico a los inmigrantes para que realizaran el viaje y también se ocupaban de ellos en Italia para facilitarles el acceso a los permisos de residencia.