Un clérigo escurridizo y diabólico detrás de la matanza de Sri Lanka

Mohamed Zahran Hashim, el cerebro de los atentados, fue un predicador violento y seductor que soñaba con aplicar la sharia en Sri Lanka. Murió al inmolarse en uno de los hoteles el domingo de Pascua

Mohamed Zahran Hashim, el cerebro de los atentados, fue un predicador violento y seductor que soñaba con aplicar la sharia en Sri Lanka. Murió al inmolarse en uno de los hoteles el domingo de Pascua

Mohamed Hashim Zahran tenía 12 años cuando comenzó sus estudios en el Jamiathul Falah Arabic College. Era un don nadie, sin más carta de presentación que su ambición. Zahran y sus cuatro hermanos y hermanas se metieron en una casa de dos habitaciones con sus padres en una pequeña ciudad costera en el este de Sri Lanka; su padre era un hombre pobre que vendía paquetes de comida en la calle y tenía fama de ser un pequeño ladrón.

El niño sorprendió en la escuela con su mente ingeniosa. Durante tres años, Zahran memorizó parte del Corán. Luego vinieron sus estudios en derecho islámico. Pero cuanto más aprendía, más defendía que sus maestros eran demasiado liberales en su lectura del libro sagrado. "Estaba en contra de nuestra enseñanza y de la forma en que interpretamos el Corán: quería un islam radical", dice el subdirector de la escuela, S.M. Aliyar. "Así que lo echamos".

Aliyar, ahora de 73 años y con una larga barba blanca, recuerda el día que Zahran se fue en 2005. "Su padre vino y le preguntó: '¿A dónde puede ir?'". La escuela volvería a escuchar su nombre. Y el mundo entero también. El gobierno de Sri Lanka lo identificó como el líder del grupo que atentó el domingo de Pascua dejando más de 200 muertos.

Hubo nueve terroristas suicidas que destrozaron a hombres, mujeres y niños cuando se sentaban a orar o desayunaban. La mayoría de los atacantes poseían una buena educación y provenían de familias ricas. Algunos habían estado en el extranjero para estudiar, según funcionarios de Sri Lanka. Sin embargo, esa descripción no se ajusta a su presunto líder, un hombre de 30 años y que las autoridades dicen que murió en la masacre. Zahran era diferente.

Las autoridades de Sri Lanka han recibido fuertes críticas por no prestar atención a las advertencias de los servicios de inteligencia de la India, sobre la posibilidad de un ataque. Las señales que indicaban que Zahran era un peligro fueron ignoradas durante años. Se le permitió que su visión del islam cada vez más militante creciera dentro de las minorías marginadas de musulmanes. Apenas el 10 por ciento de los aproximadamente 20 millones de personas que viven en el país son musulmanes, en un contexto de una nación en desarrollo con disfunciones.

Durante gran parte de su vida adulta, Zahran, de 33 años, alimentó la controversia dentro de la propia comunidad musulmana. Zahran lanzó vídeos pidiendo la yihad y amenazas de derramamiento de sangre. La relación precisa entre Zahran y el Estado Islámico aún no se conoce. Un funcionario de los servicios de seguridad de la India, que habló bajo condición de anonimato, dijo que durante una redada en una presunta celda del Estado Islámico por parte de la Agencia Nacional de Investigación a principios de este año, los oficiales encontraron copias de los videos de Zahran.

En 2005, intentó abrirse camino en el mundo. Su ciudad natal, Kattankudy, se encuentra a unas siete horas en automóvil de Colombo. Allí se unió a una mezquita en 2006, el Dharul Athar, y ganó un lugar en su comité de administración. Pero en tres años ya se había peleado. "Quería hablar de manera más independiente, sin recibir consejos de los ancianos", afirma el imán de la mezquita M.T.M. Fawaz. Era más conservador, dice Fawaz, y a menudo se quejaba de las mujeres que llevaban colgantes y pendientes.

Mohamed Yusuf Mohamed Thaufeek, un amigo que conoció a Zahran en la escuela y luego se convirtió en uno de sus seguidores, dijo que los problemas giraban en torno al hábito de Zahran de citar erróneamente las escrituras islámicas. El comité de la mezquita le prohibió predicar durante tres meses en 2009. Zahran se fue. "Lo tratamos como a un niño mimado, una persona de mente muy estrecha que siempre estaba causando problemas", dijo el jefe del comité, Mohamed Ismail Mohamed Naushad.

A partir de ese momento, comenzó a reunirse con un grupo de seguidores en una “cabaña”. En ese momento, con 23 años, se casó con una joven de un pequeño pueblo en las afueras de la capital de Colombo y llevó a su novia a Kattankudy.

En 2004, se produjo un ataque con granadas contra una mezquita sufí y en 2006 se incendiaron varias casas de sufíes. Se culpó entonces a los seguidores de la rama fundamentalista Wahabi del islam (ultraconservadores) que, según algunos vecinos, se hizo más popular después de que los fondos llegados desde Arabia Saudí, la cuna del wahabismo. En contexto resultó ideal para liberación guerrera de Zahran. Comenzó a organizar mítines y lanzó insultos que resonaban en los templos sufíes.

En 2012, Zahran abrió su propia mezquita. Los sufíes se alarmaron y transmitieron las quejas tanto a las autoridades locales como a las oficinas del Gobierno nacional. Nadie reaccionó. El entonces oficial a cargo de la policía de Kattankudy, Ariyabandhu Wedagedara, dijo en una entrevista telefónica que no podía arrestar a personas simplemente por las diferencias teológicas. "El problema en ese momento era entre los seguidores de diferentes sectas islámicas: Zahran no era un gran alborotador, pero él y los seguidores de otras sectas, incluidos los sufíes, estaban enfrentados", dijo Wedagedara.

Zahran encontró pronto otro altavoz: internet. Su página de Facebook fue borrada después de los atentados, pero los musulmanes de la zona aseguran que sus videoclips habían alcanzado cierta popularidad. Sus discursos pasaron de denunciar a los sufíes a los "kafirs", o no creyentes en general. La hermana de Zahran, Mathaniya, dijo en una entrevista que ella pensó que "sus ideas se volvieron más radicales al escuchar las opiniones del Estado Islámico en Internet". En un vídeo sin fecha, Zahran, con una túnica blanca y parado frente a una imagen de llamas, soltana en voz alta: "No tendrás tiempo para recoger los restos de cuerpos volados. Seguiremos enviando a esos que insultan a Ala al infierno".

En 2017, los enfrentamientos de Zahran se desbordaron. En un mitin cerca de una comunidad sufí, sus seguidores llegaron empuñando espadas. Al menos un hombre fue hospitalizado. La policía arrestó a varias personas relacionadas con Zahran, incluido su padre y uno de sus hermanos. Él logró escabullirse. En diciembre, la mezquita que fundó publicó un aviso en el que lo rechazaban.

Al año siguiente, un grupo de estatuas de Buda fueron objeto de vandalismo en la ciudad de Mawanella. Allí, en las exuberantes montañas del interior de Sri Lanka, Zahran se había instalado. "Estaba predicando para matar gente", explica A.G.M. Anees, quien ha servido como imán en una pequeña mezquita en el área durante una década. "Esto no es el islam, esto es violencia".

El jueves por la mañana, antes de los atentados del domingo de Pascua, la cuñada de Zahran llamó a la puerta de un vecino que hacía trabajo de costurera cerca de Kattankudy. Le entregó un paquete de tela y pidió que se lo cosiera a una túnica para el final del día. "Ella dijo que iba a hacer un viaje familiar", contó el vecino, M.H. Sithi Nazlya. La hermana de Zahran dice que sus padres apagaron sus móviles el viernes. El domingo, cuando ella visitó su casa, se habían ido. La hermana no sabe si Zahran decidió que fueran llevados a un lugar seguro. Pero ahora en Kattankudy, y en muchos otros lugares, la gente habla de Mohamed Hashim Mohamed Zahran.