Reacciones

Bruselas pide contención tras los ataques a Irán y avisa de "graves consecuencias" para la seguridad global

La UE alerta del riesgo de expansión del conflicto y refuerza la vigilancia en la región

En su habitual tono conciliador respondió Bruselas ante los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra Irán. Los líderes comunitarios pidieron contención y advirtieron que la ofensiva podría agravar la inestabilidad y extender el conflicto por toda la región de Oriente Medio. En una declaración conjunta publicada este sábado, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayaron la importancia de asegurar la «seguridad nuclear» y evitar cualquier acción que pueda socavar el «régimen mundial de no proliferación». Además, reafirmaron su compromiso inquebrantable con la «seguridad y estabilidad regional», manteniendo un contacto estrecho con sus socios estratégicos en la zona para monitorizar la situación.

Por su parte, la Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, describió el escenario como «de alto riesgo». Alertó de que los «programas de misiles balísticos y nucleares» de Irán, junto con el apoyo a grupos terroristas, representan «una grave amenaza para la seguridad global». Al mismo tiempo, insistió en que «la protección de los civiles y el derecho internacional humanitario son una prioridad», y señaló que la misión naval europea ‘Aspides’ permanece en máxima alerta en el mar Rojo, preparada para contribuir a «mantener abierto el corredor marítimo», mientras se procede a la retirada del personal no esencial de la región.

Las reacciones europeas llegaron horas después de que Estados Unidos e Israel llevaran a cabo ataques masivos en Irán, apuntando, según informaciones, a un complejo en el centro de Teherán que se presume es la residencia del líder supremo Ali Jamenei. La última ronda de negociaciones nucleares en Ginebra el jueves, orientada a lograr un nuevo acuerdo, provocó un aumento significativo de las tensiones entre Washington y Teherán.

Un tono más duro adoptó el presidente francés, Emmanuel Macron, quien aseguró en un mensaje en X que el ataque «tiene graves consecuencias para la paz y la seguridad internacional». Según Macron, Francia «está preparada para desplegar los recursos necesarios para proteger a sus socios más cercanos si así lo solicitan» e Irán debe comprender que su única alternativa pasa por negociar sobre sus programas de armas y sus «acciones de desestabilización regional». Así, solicitó la convocatoria de una reunión del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El Gobierno británico expresó su preocupación de que los ataques contra Irán puedan derivar en un conflicto más amplio en Oriente Medio, según un portavoz oficial. Además, indicó que el Reino Unido cuenta con «una serie de capacidades defensivas en la región, que recientemente hemos reforzado, y estamos preparados para proteger nuestros intereses» y que «nunca se debe permitir que Irán desarrolle un arma nuclear, y por eso hemos apoyado de manera constante los esfuerzos para alcanzar una solución negociada».

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, condenó la «acción militar unilateral» de Estados Unidos e Israel contra Irán y calificó los bombardeos como una escalada que contribuye a «un orden internacional más incierto y hostil», al tiempo que censuró también la respuesta de Teherán y reclamó una desescalada inmediata de la tensión.

La Unión ya había intensificado sus sanciones contra Irán debido a la escalada de violaciones de derechos humanos, el avance de su programa nuclear y el suministro de armamento a Rusia y a grupos armados en Oriente Próximo. Las medidas incluyen congelación de activos, restricciones comerciales y prohibición de entrada en la UE, y buscan frenar la represión, las ejecuciones de ciudadanos con doble nacionalidad y la detención de defensores de derechos humanos, además de exigir el fin de la discriminación contra mujeres y niñas. Bruselas también alerta sobre el incremento del enriquecimiento de uranio y el envío de misiles y drones a terceros conflictos. Además, el bloque incluyó al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en la lista de organizaciones terroristas de la UE.