Política

Egipto vota en medio de la violencia y el boicot

Los colegios electorales de Egipto abrieron hoy sus puertas para celebrar comicios presidenciales, boicoteados por parte de la población y con un carácter plebiscitario sobre la figura del exjefe del Ejército y candidato, Abdelfatah al Sisi.

La votación, que se prolongará en esta jornada doce horas y continuará mañana, empezó a las 9.00 hora local (06.00 GMT) como estaba previsto, informaron los medios oficiales egipcios.

En las puertas de algunos centros de votación de la zona de Guiza, en el oeste de El Cairo, decenas de personas se congregaban ya antes de la hora de inicio de las elecciones, según pudo constatar Efe.

Cerca de 54 millones de egipcios están llamados a las urnas para elegir entre Al Sisi y el dirigente izquierdista Hamdin Sabahi, en un duelo electoral desigual desde el principio.

Los Hermanos Musulmanes y sus grupos afines han pedido a sus seguidores la abstención en los comicios, que califican de "farsa", al igual que grupos juveniles como el Movimiento 6 de Abril, que consideran que no se da un entorno democrático.

Frente a esta campaña, tanto Al Sisi como las instituciones del Estado egipcio han multiplicado los llamamientos a votar de forma masiva.

El último en instar a una alta participación "para construir el futuro de Egipto"fue el presidente interino, Adli Mansur, quien reiteró esta idea al sufragar hoy a primera hora en el barrio de Masr al Gedida, en el este de la capital.

Las medidas de seguridad son estrictas en los alrededores de los 13.899 colegios electorales abiertos en el país, en algunos de los cuales hay incluso blindados, ante los temores a estallidos de violencia o atentados terroristas.

Las autoridades han anunciado que un total de 181.912 militares y más de 25.000 policías serán desplegados en el país, que es sobrevolado por aviones militares.

La cita es supervisada por más de 16.000 jueces, así como por observadores de la Unión Europea, de la Unión Africana y de ONG locales e internacional.

Estas elecciones se enmarcan en la hoja de ruta trazada por los militares en julio pasado tras la destitución del presidente islamista Mohamed Mursi.