La hija del ex espía Skripal llevó el veneno en la maleta

El gas Novichok habría sido introducido en su equipaje antes de tomar el vuelo que la llevó de Moscú a Londres.

Los expertos trabajan en el lugar del suceso
Los expertos trabajan en el lugar del suceso

El gas Novichok habría sido introducido en su equipaje antes de tomar el vuelo que la llevó de Moscú a Londres.

La hija del ex espía ruso Sergei Skripal, que viajó hasta Salisbury con motivo del cumpleaños de su progenitor, pudo haber transportado, sin saberlo, el agente nervioso con el que tanto ella como su padre fueron envenenados. Ésta es la hipótesis con la que trabajan ahora los servicios secretos, según el rotativo «The Telegraph», que ayer apuntaba a que el componente químico de tipo militar y fabricación rusa, denominado Novichok, usado en la agresión, fue escondido en el equipaje que portaba Yulia Skripal antes de que ésta tomara un vuelo desde Rusia con destino a Londres.

Según esa teoría, la toxina pudo haber impregnado alguna prenda, uno de los cosméticos de la joven de 33 años, o algún otro objeto guardado en la maleta que seguramente abrió en el domicilio inglés de Skripal. Eso implicaría, apunta «The Telegraph», a que la hija del ex agente doble fue tomada como objetivo de manera deliberada a fin de atacar a su padre. El pasado 4 de marzo ambos fueron encontrados inconscientes en un banco cercano a una céntrica plaza y aún se debaten entre la vida y la muerte.

La Policía y los servicios sanitarios británicos han identificado a 131 personas que estuvieron expuestas al agente nervioso, aunque no presentan síntomas de estar afectadas. El cuerpo policial de Wiltshire confirmó ayer que 46 personas acudieron además al hospital de la ciudad ante el temor de estar contaminadas con el componente químico. Las autoridades reiteraron que, al cierre de esta edición, tan solo el ex espía, su hija y el policía Nick Bailey, ingresado con pronóstico grave pero estable, han presentado síntomas de intoxicación.

Casi 500 efectivos de la Policía y unos 200 militares prosiguen sus labores de investigación, para las que han instalado cordones policiales en las zonas afectadas y que podrían continuar cerradas durante meses. Las autoridades de Salisbury –famosa por su catedral– admiten que el incidente puede dañar la reputación internacional de la turística ciudad y tener un impacto negativo en su economía.

Mientras la investigación continúa, las tensiones entre Reino Unido y Rusia se han agravado en los últimos días después de que Londres haya acusado a Moscú de estar detrás del envenenamiento. El embajador de Rusia en Londres, Alexander Yakovenko, aseguró ayer que el Ejecutivo de Theresa May busca desviar la atención sobre el Brexit con este caso. En este sentido, el diplomático señaló que, tras la salida de la UE, Reino Unido perderá «las palancas de influencia política y la importancia del país irá reduciéndose». «Para seguir con sus posiciones necesita buscar un papel en el mundo occidental, probablemente basado en la seguridad», matizó en declaraciones a la televisión rusa.

En medio de esta tensión diplomática, la peor en los últimos 30 años, Scotland Yard anunció por su parte que investiga como asesinato la muerte del exiliado ruso Nikolai Glushkov, de 68 años, quien fue encontrado sin vida en su domicilio londinense el pasado lunes. La decisión se produce después de que la autopsia revelara que la causa de la muerte del socio del también fallecido oligarca Boris Berezovski fue «una compresión en el cuello». Las autoridades descartaron, en cualquier caso, que la muerte de Glushkov esté relacionada con el envenenamiento de Skripal. Por su parte Moscú anunció que abrirá sendas investigaciones para esclarecer ambos casos.