El Ejército mexicano toma la zona infectada por el narco

El presidente Peña Nieto visita por primera vez el estado de Guerrero tras la desaparición de los 43 estudiantes

Unos 300 maestros tomaron el miércoles  el palacio de Gobierno de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, y quemaron el busto del anterior gobernador
Unos 300 maestros tomaron el miércoles el palacio de Gobierno de Chilpancingo, capital del estado de Guerrero, y quemaron el busto del anterior gobernador

«Quedar como Cagancho en las Ventas» es una expresión utilizada en el mundo taurino mexicano en relación a la mala actuación que el torero Joaquín Rodríguez Ortega, conocido como Cagancho, tuvo en la plaza madrileña en 1927, cuando fue incapaz de matar al tercer toro. Así se debió de sentir ayer el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, durante su visita al Estado de Guerrero, donde desaparecieron 43 estudiantes hace más de dos meses. Pero el presidente se enfundó el traje de luces, su habitual de Armani con corbata roja, y salió al ruedo dispuesto a enfrentar al toro. Valor no le faltó.

Peña Nieto llegó por primera vez a Guerrero, ubicado en la zona del centro y sur de México denonimada Tierra Caliente, para «relanzar» un plan estatal de desarrollo. El plato fuerte de su gestión son las grandes obras. Peña Nieto inauguró un puente que fue reconstruido en el municipio de Coyuca de Benítez después de los estragos causados por el huracán «Manuel» en septiembre de 2013. Posteriormente, se desplazó al puerto de Acapulco, donde dio a conocer medidas para dar un impulso al plan Nuevo Guerrero de fomento económico y desarrollo social, anunciado en noviembre del año pasado.

Aunque estaba previsto que el jefe de Estado visitase también la ciudad de Iguala, donde fueron secuestrados los jóvenes, finalmente desistió ante el riesgo de violentas protestas.

La visita de Peña Nieto estuvo precedida por la que realizó un día antes el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio, quien presentó en Iguala un plan especial de seguridad para Tierra Caliente, que prevé el aumento de las fuerzas federales en esta región, a donde llegarán 2.000 militares. El operativo forma parte del decálogo de medidas que el presidente anunció la pasada semana para combatir la inseguridad, la corrupción y la impunidad, presionado por las protestas sgeneradas por la desaparición de los 43 estudiantes de una escuela rural para maestros el 26 de septiembre en Iguala.

Ayer, militares y policías federales asumieron el control de la seguridad en 32 municipios del centro y sur de México. Al final, Peña Nieto está copiando las recetas de su antecesor, Felipe Calderón. Sin embargo, durante la era del PAN, militarizar las zonas para luchar contra el narco no dio buenos resultados. Los uniformados acabaron cometiendo abusos y corrompiéndose.

Peña Nieto acaba de cumplir dos años en el poder con una caída en su popularidad y en medio de uno de los mayores desafíos de su Administración, el crimen organizado alimentado por los vínculos de algunos políticos con el narcotráfico y que ha desatado crecientes protestas sociales. De hecho, unos 300 maestros tomaron el pasado miércoles el Palacio de Gobierno de Guerrero en Chilpancingo, la capital estatal, y desalojaron a los empleados como parte de las protestas por la desaparición de estudiantes. Aunque todavía es pronto para hablar de estallido social, el riesgo sigue latente.