El Partido Conservador aplaza al 9 de septiembre la designación del sucesor de Cameron

El denominado Comité 1922 del grupo parlamentario ha determinado que el plazo de presentación de candidaturas dure apenas 24 horas

La identidad del nuevo primer ministro británico se dará a conocer el 9 de septiembre, una semana después de la inicialmente prevista por el Partido Conservador para resolver una elección motivada por la dimisión de David Cameron tras la victoria de la salida de la Unión Europea en el referéndum del 23 de junio.

Según ha decidido la comisión del Partido Conservador responsable de establecer las normas internas, la fecha anunciada en un principio, el 2 de septiembre, se retrasará finalmente para siete días después, con el objetivo de favorecer la participación.

Además, el denominado Comité 1922 del grupo parlamentario ha determinado que el plazo de presentación de candidaturas dure apenas 24 horas, puesto que se abre mañana miércoles y se cerrará tan pronto como este jueves.

El proceso que se dividirá entre quienes consideran que el nuevo líder debería proceder del bando pro-Brexit, lo que refuerza las posibilidades del ex alcalde de Londres Boris Johnson, y el bando que aspira a imponer un candidato menos divisorio, lo que mejoraría las de la ministra de Interior, Theresa May.

De acuerdo con las reglas establecidas, la decisión, en última instancia, se dirimirá entre dos aspirantes, una vez la contienda se vaya reduciendo mediante una serie de votaciones que limitará el cartel final a un par cuya identidad debería ser conocida antes de que el Parlamento inicie su receso estival el próximo 21 de julio. La elección final entre estos dos dependerá de los cerca de 150.000 miembros de la formación con derecho a voto.

Primer dilema

El reto más inmediato, antes incluso de asumir la complicada negociación de salida de la UE, será resolver el complicado debate de convocar o no generales para dar legitimidad a su ocupación del Número 10 y evitar así el error táctico cometido en 2007 por Gordon Brown cuando tomó de Tony Blair las llaves de la residencia oficial sin consultar a los electores.

A su favor, el nuevo líder tiene a una oposición sumida en el caos, con un desafío abierto a su propio líder transcurridos apenas diez meses de su designación. El descontento ante la gestión del referéndum de un Jeremy Corbyn acusado de no haberse implicado con la campaña y, con ello, de haber fracasado a la hora de movilizar al electorado natural de izquierdas lo ha expuesto a un desafío abierto

a su continuidad, motivado por la dimisión en cadena de sus máximos colaboradores, que aspiran así a forzar su caída.

Papel de Cameron

El círculo más próximo al todavía primer ministro insiste en que éste no apoyará ni se opondrá públicamente a ninguno de los candidatos, pero la maquinaria mediática británica habla ya de una operación bendecida por Downing Street para vetar a Johnson, cuyo potencial triunfo supondría la recompensa a una decisión, la de ir en contra de Cameron, vinculada con una maniobra sucesoria.

Impedir su acceso al Número 10, con todo, será complicado, puesto que el favorito en la carrera y, sobre todo, el rostro más popular sigue siendo el del ex regidor londinense, un astuto político que antes de saltar a la arena pública había ejercido como periodista. En su currículum, de hecho, aparecen destinos como la corresponsalía en Bruselas para el diario 'Daily Telegraph', para el que todavía colabora con una columna semanal. Hoy mismo ha apelado desde sus páginas a la reconciliación.

De momento, ya se ha anotado el punto de atraer a su campaña a otro de los grandes protagonistas del bando pro-Brexit, el titular de Justicia, Michael Gove, cuya afiliación contra Cameron tuvo delicadas connotaciones para ambos, debido a la relación de amistad personal que los unía. La diferencia para el 'premier' es que, frente al euroescepticismo de última hora de Johnson, Gove siempre había dejado patente su descontento con Bruselas.

Osborne, descartado

El titular de Justicia no tiene interés en el liderazgo, por lo que su posicionamiento podría otorgarle la cartera más influyente en un potencial Gobierno encabezado por Johnson, la del Tesoro. El único obstáculo sería el futuro del ministro actual, George Osborne, fiel mano derecha de David Cameron, quien esta jornada se ha descartado para la carrera por el liderazgo desde las páginas del diario 'The Times'.

Desde que el propio Cameron anunciase antes de las generales del pasado año que el actual sería su segundo y último mandato, Osborne había figurado entre los favoritos para relevarlo. Sin embargo, su fuerte implicación en la campaña, durante la que llegó a advertir de un severo presupuesto de emergencia en caso de Brexit, lo dejó severamente tocado para la carrera sucesoria. FUERZA PARA MAY

La candidatura que garantía enteros como contrapunto a la de Johnson sería la de la ministra de Interior, Theresa May, quien pese

a haber militado en el frente a favor de la continuidad, mantuvo un perfil notablemente bajo durante la campaña, lo que sus críticos atribuyen a un carisma cuestionable.

Con todo, May está considerada como una política eficaz y competente, a pesar de los retos de la complicada cartera que ostenta desde 2010, entre ellos, los profundos ajustes a los que las fuerzas de seguridad han sido sometidas como consecuencia de las políticas de austeridad de los sucesivos gobiernos encabezados por David Cameron.

En su contra, está la presión de los partidarios del Brexit, que consideran que el resultado del referéndum incapacita a cualquier candidato que no apoyase la salida. En opinión de pesos pesados como el entre 2001 y 2003 líder conservador y hasta marzo ministro de Trabajo, Iain Duncan Smith, se trata de una cuestión de coherencia, puesto que quien asuma el poder, deberá hacerse cargo también de las negociaciones de un divorcio que, consecuentemente, debería considerar como el mejor desenlace para Reino Unido.