Política

La supresión de visado Schengen para Colombia: Uribe, la impulsó; Rajoy, la gestionó y a Santos le tocó firmarla

La Razón
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Comenzó en el día de hoy en Bruselas la reunión de mandatarios de los países integrantes de la UE y de la Confederación de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC). Uno de los puntos estrella en su primera jornada es la rúbrica del Acuerdo para la Supresión del Visado Schengen para estancias inferiores a 90 días para los nacionales de Colombia y Perú, si bien dicho convenio estaría pendiente para su entrada en vigor, a expensas de su ratificación por parte de los Estados miembros de la UE y de los dos países iberoamericanos expuestos, vigencia que está prevista para finales del año en curso.

La eliminación de la exigibilidad del Visado Schengen ha sido uno de los objetivos a alcanzar por Colombia en estos últimos años en materia migratoria. Como español de origen y colombiano de adopción, desde mi atalaya de abogado y como secretario ejecutivo de Justicia del Partido Popular en Asturias, función política que desempeñé en su día, siempre he estimado dicha aspiración de justicia para el pueblo colombiano, el cual ha vivido durante muchos años con el estigma de un cierto rechazo, principalmente de Europa, ante los conocidos episodios de narcotráfico claramente vinculados a las mafias del narcoterrorismo que vive el país iberoamericano desde hace cincuenta años.

He tenido el privilegio de estar al tanto del citado proceso de supresión de visado durante estos años, cuyo inicio de gestiones para su consecución con la UE se remonta a finales del segundo mandato del presidente Álvaro Uribe, como luego expondré.

Tanto en mi parcela como miembro en su día del PP como jurista he participado en diferentes foros, abogando por lo que calificaba una clara discriminación para la inmensísima mayoría de ciudadanos que integran el pueblo colombiano, pues “cachacos” y “costeños”, los “rolos” y los “paisas”, los de la Sabana hasta los del Amazonas así un largo etcétera, en nada son diferentes a mexicanos o argentinos. Son gente honesta, trabajadora y responsable que ha tenido que llevar la carga de los malhechores que han hecho del narcotráfico su seña de identidad y que, por extensión, han perjudicado y sigue perjudicando a lo largo de los años a los hombres y mujeres del querido país iberoamericano, con una imagen que no se corresponde con la realidad de esa Colombia a quien tanto quiero y a la que estoy vinculado para siempre, compartiendo con todos ellos esta maravillosa nacionalidad colombiana que ostento.

Sería un error por parte del presidente Santos el atribuirse como éxito político personal dicha supresión de visado. He tenido la suerte de vivir de cerca el proceso, cuyo inicio se remonta al 2010, al final del segundo mandato del ex presidente Álvaro Uribe, época que corresponde con la gestión como Embajador de Colombia en España de Carlos Rodado Noriega, quizás uno de los jefes de la delegación diplomática de Colombia en España más brillantes en su historia. En ese espacio temporal se firman importantes convenios bilaterales como fueron el suscrito para evitar la doble imposición tributaria entre los dos países o el perfeccionamiento en materia de Seguridad Social para cómputo de las cotizaciones sociales a efectos de cobro de pensiones futuras o el de la posibilidad de que los residentes legales en España pudieran votar en elecciones municipales.

Pero sin lugar a dudas, el momento culminante para empezar a discutirse la realidad de la citada supresión de visado Schengen lo supuso la firma del acuerdo de Colombia con la UE en materia económica y comercial en la VI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la UE y CELAC celebrada en Madrid entre los días 16 y 19 de Mayo del 2010, al final del mandato del ex presidente Álvaro Uribe.

A instancia del presidente Uribe, que estuvo presente en esa Cumbre de Madrid del 2010, uno de los puntos acordados por los representantes de la UE y de Colombia en la misma fue que la libertad de circulación de mercancías, productos y servicios no sería una realidad efectiva si no viniese acompañada con un levantamiento de la supresión de las tradicionales restricciones migratorias a los ciudadanos colombianos. Con el acuerdo del Gobierno Uribe y de los altos funcionarios de la UE se pusieron las bases de lo que tiempo después iba a ser una auténtica realidad.

No deseo terminar esta exposición sin agradecer “al César lo que es del César”, pues si hay alguien que tiene un grandísimo mérito en la consecución de la citada supresión migratoria para Colombia es el presidente español Mariano Rajoy, quien le ha dado el empujón necesario a la supresión de la visa expuesta entre la UE y Uribe en el 2010, constituyendo ese impulso en su apuesta sin ambages por el apoyo de España y de su Gobierno a los países iberoamericanos y a sus reivindicaciones más prácticas, como es la que se va a aprobar este miércoles en Bruselas.

Los goles no son sólo mérito de quienes los meten sino también de quienes elaboran la jugada.

Y esa mañana del 2014 que Santos recibió la llamada de Rajoy, el actual mandatario colombiano recibió otro legado de Álvaro Uribe.