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Llamamiento al mundo escolar por las niñas cautivas de Nigeria

La Razón
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Estuve en Abuja, la capital de Nigeria en febrero de 2012 en una campaña escolar de Paz y Reconciliación apoyada por el Ministerio de Educación de este gran país africano y por la embajada de España y su embajador Álvaro Castillo.

Viví la emoción de los alumnos al recitar los treinta artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las plegarias cristianas y musulmanas entonadas con gran unción.

La atmósfera era tensa y de emoción contenida. En los periódicos y en los medios de comunicación aun martilleaban en las conciencias los últimos atentados de Bobo Haram la temible secta islámica.

Recordaban los años de plomo de las Brigadas Rojas de Italia y los trágicos ochenta de la barbarie de ETA en España. Destacaban los rostros firmes y determinados de las muchachas africanas.

Era una ceremonia bellísima, un grito para reconciliarse los creyentes, sin odio, sin rencor, sin falsas ilusiones conscientes de la dificultad de enfrentarse a los violentos irracionales.

Aquellos escolares y profesores que afrontaban el peligro de atentados rodeados por una unidad del ejército me impresionaron vivamente, sobre todo las chicas que a decir de los profesores estudiaban con ahínco viendo en la ilustración la clave de su futuro.

Han pasado dos años y estos fanáticos que relegan a la mujer a la esclavitud y tiñen de sangre a iglesias, centros cívicos y mercados en su enloquecida campaña para imponer una sharia de odio deformando la religión del Islam que al igual que la cristiana predica paz y amor.

En su demente carrera hacia ninguna parte han llegado a la máxima de las ignominias a raptar, a abusar, a maltratar a decenas de escolares sometiéndolas a repetidas violaciones y a un sádico terror, amenazándolas con venderlas como esclavas sexuales por unos pocos dólares.

Reclaman la liberación de sus sádicos asesinos prisioneros en las cárceles nigerianas a cambio de estas aterrorizadas adolescentes. La respuesta de la comunidad mundial ha sido la repulsa y el apoyo al gobierno de Jonathan Goodluck para encontrar a las raptadas y liberarlas castigando a sus verdugos. Paz y Cooperación hace un llamamiento al mundo escolar español a sumarse a la condena de este bárbaro episodio de menosprecio de la dignidad de la mujer y la condición humana y solicita que se solidarice de forma visible con sus compañeras vejadas y lo hagan predicando con el ejemplo respetando a sus compañeros de creencias diferentes y comprendiendo que el conocimiento es la llave para el entendimiento y la paz.

Para tomar contacto con la Fundación Paz y Cooperación, por esta delicada situación humanitaria pueden dirigirse al siguiente correo: pazycooperacion@hotmail.com.

Presidente de Paz y Cooperación. «Premio Cooperación 2013», por la Asociación de Corresponsales de Prensa Iberoamericana