Obama vota en la ONU contra el fin del embargo a La Habana

Washington afirma que la resolución de Cuba «no refleja los pasos dados por el presidente de EE UU» con el deshielo

Un cubano camina por La Habana delante de un cartel que pide acabar con el embargo económico a la isla
Un cubano camina por La Habana delante de un cartel que pide acabar con el embargo económico a la isla

Washington afirma que la resolución de Cuba «no refleja los pasos dados por el presidente de EE UU» con el deshielo

Estados Unidos volvió a votar ayer en contra de la resolución presentada por Cuba para pedir el final de embargo que pesa sobre la isla desde hace más de cincuenta años. A pesar de ello, el texto salió adelante con 191 votos a favor y sólo dos en contra, los de EE UU y su socio Israel. El diplomático estadounidense Ronald Godard criticó la resolución contra el embargo a Cuba impulsada por La Habana en la ONU, pero dejó claro que sigue comprometido con el proceso de acercamiento entre los dos países. «Lamentamos que el Gobierno de Cuba haya elegido seguir adelante con su resolución anual. El texto no representa los pasos significativos dados y el espíritu de compromiso que el presidente Obama ha defendido», explicó.

Godard representó a Washington en la reunión de la Asamblea General de la ONU que aprobó, tal y como viene haciendo anualmente desde hace más de dos décadas, una nueva resolución para pedir el fin del embargo. «Nos parece desafortunado que, a pesar de nuestro progreso bilateral, el Gobierno cubano haya elegido presentar una resolución que es casi idéntica a las planteadas en años anteriores», dijo Godard al explicar la postura de su país. Durante los últimos meses, Estados Unidos alimentó las expectativas sobre una posible abstención en la votación en función del contenido del documento, pero finalmente votó en contra, al considerar que el texto no tiene en cuenta adecuadamente la nueva situación. «Si Cuba cree que este ejercicio va a ayudar a que las cosas avancen en la dirección que los dos gobiernos han indicado que esperan, está equivocada», insistió el diplomático. Esta decisión llamó la atención, sobre todo después de la reunión bilateral que Obama mantuvo con el presidente Raúl Castro en Nueva York hace semanas en el marco de Naciones Unidas. Aquí acudió para participar en la Asamblea General de la ONU de cada septiembre. Fue la primera reunión formal entre un líder estadounidense y un cubano desde 1958. El diplomático norteamericano Godard; pese a todo, aseguró ayer que Estados Unidos no caerá en la «historia de desconfianza» entre los dos países y seguirá comprometido «a trabajar duro para lograr una genuina cooperación bilateral con Cuba en beneficio de los dos países». «No esperamos que Cuba o EE UU olviden el pasado de un día para otro. Somos conscientes de que normalizar totalmente nuestra relación bilateral requerirá años de insistencia y dedicación en ambas partes», añadió. Al mismo tiempo, Godard subrayó que Washington seguirá promoviendo «el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales para todos en Cuba». La cautela también está en la delegación de La Habana. Cuando se produjo el encuentro entre Obama y Castro en Nueva York hace unas semanas, el canciller cubano Bruno Rodríguez reconoció que «no habrá cambios sustanciales» entre las relaciones de los dos países.

El presidente Barack Obama había valorado durante los últimos meses una abstención en la votación de ayer de la Asamblea General de la ONU porque se pensaba que podía ser una forma de presionar al Congreso para levantar el embargo contra Cuba.

Las resoluciones de la Asamblea General de la ONU carecen de fuerza vinculante, al contrario de lo que ocurre en el seno del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. En este sentido, cabe destacar la fuerza que tiene el hecho de que las resoluciones en Naciones Unidas son votadas por la totalidad de los países miembros, como en este caso, donde la comunidad internacional al completo ha apoyado la resolución de Cuba. Sin embargo, en el Consejo de Seguridad, Estados Unidos posee derecho de veto junto con los otros miembros permanentes Reino Unido, Francia, Rusia y China.