Cargando...
Client Challenge

Defensa

El secreto del Mi-28 ruso: un compartimento oculto para rescatar pilotos en plena guerra de Ucrania

El helicóptero de ataque ruso Mi-28 Havoc esconde un habitáculo trasero para dos o tres personas que permite rescatar pilotos derribados en zona de combate

El secreto del Mi-28 ruso: un compartimento oculto para rescatar pilotos en plena guerra de Ucrania Wikimedia

El helicóptero de ataque ruso Mi-28 Havoc guarda un secreto que lo distingue de cualquier otro aparato de su categoría: un diminuto compartimento en el fuselaje trasero capaz de albergar dos o tres personas. Esta peculiaridad convierte al cazatanques ruso en la única aeronave de ataque en servicio que puede, en una emergencia, rescatar pilotos derribados sin depender de helicópteros de transporte.

El detalle ha cobrado nueva relevancia tras la publicación de imágenes de febrero de 2026 por la televisión estatal rusa, que muestran un Mi-28NM —la variante más moderna— realizando verificaciones previas al vuelo en un aeródromo avanzado del frente ucraniano. El vídeo deja entrever el compartimento trasero abierto durante las tareas de mantenimiento.

Diseñado en la segunda mitad de los años setenta como respuesta soviética al AH-64 Apache estadounidense, el Mi-28 adoptó un enfoque radicalmente distinto al de su predecesor, el Mi-24 Hind. Mientras el Hind se construyó alrededor de una cabina de transporte de tropas, el Havoc se concibió como cazatanques puro, sacrificando espacio de carga a cambio de mejores prestaciones de vuelo y combate.

Un espacio diminuto con múltiples usos

El compartimento trasero del Mi-28 resulta accesible por una puerta en el costado de babor del fuselaje. Su interior alberga equipos de aviónica que reducen el espacio útil, y carece por completo de ventanas. Estas limitaciones lo hacen apto solo para emergencias, pero sus posibles aplicaciones tácticas resultan variadas: rescate de pilotos abatidos, transporte de mecánicos y herramientas para reparaciones de campaña e incluso inserción de operadores especiales. El Ka-52, el otro gran helicóptero de ataque ruso, carece de esta capacidad, lo que otorga al Mi-28 una ventaja táctica singular.

Según recoge The War Zone, se desconoce si este compartimento ha sido utilizado con fines operativos durante la guerra de Ucrania. Para misiones de rescate convencionales, Rusia emplea helicópteros Mi-8 Hip y Mi-24, escoltados por Mi-28 o Ka-52. Pero en situaciones de extrema urgencia, la posibilidad de que el propio helicóptero de ataque recoja a un piloto derribado supone un recurso de último recurso valioso.

Asientos sin eyección y un sistema de escape que nunca funcionó

La tripulación del Mi-28 se sienta en tándem: el operador de armas y navegante ocupa el puesto delantero y el piloto, el trasero. Los asientos Zvezda Pamir-K carecen de mecanismo de eyección convencional; en su lugar, los cinturones se tensan de forma automática cuando detectan cargas de alta gravedad. Entre los diez mejores helicópteros de combate del mundo, el Mi-28 es uno de los pocos con un sistema de abandono tan peculiar.

El diseño original preveía que, en caso de fallo catastrófico a gran altura, las puertas de la cabina se volarían, las alas stub se eyectarían con su carga y un manguito inflable protegería a la tripulación del tren de aterrizaje y el cañón durante el salto en paracaídas. Este sistema nunca alcanzó el estado operativo, probablemente por la limitadísima ventana práctica de uso.

Pérdidas y relevancia en el frente ucraniano

El Mi-28 constituye un pilar de la fuerza de helicópteros de ataque rusa, aunque la guerra en Ucrania le ha pasado factura. Según el grupo de seguimiento Oryx, al menos 19 Mi-28 han sido derribados desde el inicio de la invasión a gran escala, cifra que solo contempla pérdidas confirmadas con pruebas visuales. Rusia comenzó el conflicto con unas 110 unidades de todas las versiones.

A pesar de las bajas, el Havoc sigue operando en primera línea y, según informaciones recientes, también podría haber sido entregado a Irán. Su compartimento trasero, un detalle menor en tiempos de paz, adquiere un valor estratégico cuando cada piloto rescatado supone años de formación y experiencia que no se reemplazan con facilidad.

Client Challenge