Bruselas

Taxi al infierno: el último viaje de los asesinos

Bélgica ha encontrado a su nuevo héroe en el conductor que llevó a los terroristas al aeropuerto. Su colaboración evitó una masacre mayor

Una chaqueta ensangrentada abandonada a la salida de la terminal del aeropuerto de Zaventem
Una chaqueta ensangrentada abandonada a la salida de la terminal del aeropuerto de Zaventemlarazon

Bélgica ha encontrado a su nuevo héroe en el conductor que llevó a los terroristas al aeropuerto. Su colaboración evitó una masacre mayor

Las grandes tragedias dejan detrás dolor, pánico y desesperanza, pero también pequeños testimonios de grandeza de personas anónimas. Tal es el caso del que puede convertirse en un héroe nacional, al menos en la sombra: el taxista que llevó a los tres presuntos yihadistas al aeropuerto de Zaventem y que, después, al identificarlos, ayudó a la Policía a seguir su rastro.

Cuando las imágenes tomadas por las cámaras del aeropuerto de Bruselas estaban dando la vuelta al mundo mostrando el horror de las explosiones, hubo un hombre en la ciudad que hizo memoria, y recordó que esa mañana los que en ella aparecían se habían montado en su taxi. Según explica la prensa belga, en su declaración también aportó numerosos detalles muy valiosos: informó de que los terroristas no llevaban tres bolsas, según se creía tras publicarse sus fotografías, sino más, y esto desembocó en nuevas búsquedas en el aeropuerto que permitieron descubrir una tercera bomba que no había explotado. Al final ésta fue detonada por los artificieros en la misma terminal.

Evitó una masacre

Asimismo, el taxista, del que no se conocen datos por su propia seguridad, comunicó la dirección desde la que recogió a los presuntos yihadistas, lo que llevó a la Policía a efectuar nuevas redadas en el barrio belga de Schaerbeek. En los registros de la quinta planta se hallaron explosivos, 15 kilos de TATP, 30 litros de peróxido de hidrógeno, detonadores, una maleta de clavos y tornillos para la metralla, hardware para los dispositivos explosivos y una bandera del Estado Islámico. Uno de los vecinos mostraba su ayer su temor a que el cuarto terrorista huído pudiera permanecer en los alrededores. «La dimensión del problema es muy grave. Pensaba que éste era un país muy seguro. Yo les contaba a mis hijas que no se preocupen, que aquí es diferente a Colombia, que aquí hay mucha seguridad», explicaba Jon Jairo Valderrama, cuya vivienda es la contigua a la de los terroristas. De hecho, este colombiano afincado en Bruselas aseguró que sus vecinos yihadistas tenían alquilado un sótano donde, supuestamente, habrían fabricado los explosivos. «Mantenían todo cerrado. No se veía entrar o salir gente. Eso sí, nunca vi gente rara o movimientos raros. Nada», añadió.

En el relato esperanzador del taxista dentro de la tragedia, también hubo pequeñas casualidades que evitaron que la masacre fuera mayor. Los terroristas habían reservado una camioneta que les llevase al aeropuerto, pero por un equívoco en el centro de llamadas se encontraron con un vehículo de cuatro puertas, una berlina. Por eso, los terroristas no pudieron desplazar todo el material a Zaventem, lo que habría ocasionado más víctimas. Además, al menos otros dos coches sirvieron a los terroristas. Según desgranó el alcalde de Zaventem, Francis Vermeiren, y según la declaración del héroe anónimo, «cogieron el taxi con sus bombas en maletas y en el aeropuerto las pusieron en carros». De ahí que se encontraran 15 kilos más de explosivos en el piso de Schaerbeek. A este héroe anónimo le extrañó que tres personas con tanto equipaje no le dejaran ayudarle a colocar el equipaje. Por eso recordó sus caras, contactó con la Policía y salvó muchas vidas.

Justo después de los atentados, varios testigos destacaron la presencia de un Audi de color oscuro sin matrícula con tres o cuatro individuos en su interior que en ningún momento se bajaron del vehículo. Según el diario belga «La Libre Belgique», la pista conduce a un joven de 22 años en Limburgo, que ya estuvo bajo observación de los servicios de inteligencia en 2015. El propietario pertenece a la comunidad turca y el año pasado viajó a Arabia Saudí con tres personas de Limburgo, de 22, 25 y 26 años, y de un hombre de Amberes de 33 años de origen marroquí. Estos datos, al igual que los de otro coche, un Renault Clio fueron comunicadas a las autoridades francesas y luxemburguesas, alemanas y holandesas. La investigación se cuestiona si el Audi transportaba al segundo equipo de kamikazes, encargado de cometer el segundo atentado.