«Tommy», el asesino de Jo Cox, un jardinero solitario y supremacista

Un hombre solitario, desempleado y con problemas de salud mental

Momento en el que «Tommy» (i), siempre con gorra blanca, fue detenido ayer tras asesinar a Jo Cox (d)
Momento en el que «Tommy» (i), siempre con gorra blanca, fue detenido ayer tras asesinar a Jo Cox (d)

El hermano del asesino de la diputada laborista Jo Cox explicó que Tommy Mair tenía antecedentes de enfermedad mental.

«Introvertido», «servicial», «tímido», «discreto», así describían ayer sus vecinos de Birstall a Thomas Mair, el único sospechoso de disparar y acuchillar a la diputada laborista Jo Cox. Mair, de 53 años, se mudó a casa de su abuela hace unos 40 años y, aunque ella falleció hace dos décadas, siguió viviendo en el adosado con jardín del barrio de protección oficial de Field Head.

Curiosamente, de Mair no sólo se tienen los testimonios de sus vecinos –ayer, en estado de «shock» tras saludar tranquilamente al asesino por la mañana–, sino que en la hemeroteca se puede encontrar una breve entrevista que se le hizo para un reportaje de 2010 sobre los beneficios de ser voluntario en el parque de Oakwell, ubicado muy cerca de su domicilio. En el artículo publicado por el «Huddersfield Daily Examiner», Mair, que entonces tenía 46 años, asegura que empezó el voluntariado en el parque porque se enteró de esta oportunidad en un centro para adultos con problemas mentales –Mirfield Pathways Day Centre–. «Puedo decir honestamente que esto me ha ayudado más que cualquier psicoterapia y medicación del mundo», explicó Mair, para después profundizar: «Muchas personas con enfermedades mentales están socialmente aislados y desconectados de la sociedad, la sensación de inutilidad también es común, la mayoría de las veces causada por el paro de larga duración». Para el asesino de Jo Cox, «todos estos problemas se alivian con el trabajo voluntario». No sólo era positivo «salir de casa y conocer a gente nueva, sino que lo más importante es hacer un trabajo físicamente exigente y útil».

De hecho, que a Mair le gustara «sentirse útil» es algo en lo que todos los que le conocen coinciden. Su vecina, Kathleen Cooke, de 62 años, que ayer le vio salir con su gorra blanca, que siempre lleva, señaló a «The Telegraph» que nunca antes se había metido en problemas y que tampoco había expresado sus ideas políticas. «Es muy servicial y ayuda a la comunidad con sus jardines. Hay una vecina que está un poco delicada y él le mantiene el jardín arreglado. Él me ha ayudado a cortar el seto varias veces». Y es que en opinión de los vecinos, Cooke, «para nosotros era sólo ‘‘Tommy’’». A pesar de que sus vecinos desconocieran su ideología política, en el año 2006, Mair se suscribió a una revista supremacista surafricana, «Patriot S.A.» que rechaza «lo políticamente correcto, las sociedades multiculturales y la expansión del islam», algo que confirmó el fundador de la publicación a medios locales. También en 2006 se habría afiliado a «Springbok», una organización cuyo lema es «fuera de Europa y dentro del mundo».

El hermano, Scot Mair, de 49 años, contó que Tommy no tenía particular interés en política ni era racista ni violento, aunque explicó que tenía antecedentes de enfermedad mental. "Me cuesta creer lo que ha ocurrido. Él tenía antecedentes de enfermedad mental, pero recibía ayuda. Lloré cuando escuché (lo ocurrido). Lo lamento tanto por (la diputada) y su familia", declaró Scot Mair a los medios británicos.

Asiduo a la biblioteca de Birstall

En la actualidad, Thomas Mair no tenía trabajo pero para recibir un subsidio iba de vez en cuando al Centro de Empleo para ayudar a otros con los ordenadores, según contaron algunos vecinos a «The Telegraph». Precisamente a la salida de la biblioteca del centro de Birstall, en Market Street, es donde tuvo lugar el asesinato de la diputada laborista Jo Cox. Uno de sus vecinos, David Pickles contó qué sabía que «pasaba mucho tiempo en la biblioteca del centro y allí le gustaba mucho estar en los ordenadores. No sé qué buscaba». Al cierre de esta edición, las autoridades encargadas de la investigación no habían confirmado las motivaciones políticas del asesino. Sin embargo, dos testigos le escucharon gritar durante el ataque el lema del grupo de extrema derecha «Britain First».