Belleza
Alexandra Pereira se hace el lifting de las famosas: “No me hubiera operado si no fuera influencer”
La creadora de contenido se somete al 'deep plane', la cirugía estética del momento, y responde sin filtros a las críticas sobre imagen, presión y exposición pública

Alexandra Pereira ha dado el paso que muchas comentan en privado pero pocas verbalizan con tanta claridad. La influencer se ha sometido al lifting deep plane, la técnica quirúrgica más demandada entre actrices y creadoras de contenido que buscan redefinir el óvalo facial sin alterar su expresión natural. Pero lo que realmente ha encendido el debate no ha sido la intervención, sino su confesión.
“No me hubiera operado si no fuera influencer”. Con esta frase directa y sin matices, Alexandra colocó el foco en el verdadero trasfondo de su decisión: su imagen forma parte esencial de su profesión.
El lifting de las famosas que está marcando tendencia
El deep plane se ha convertido en la cirugía estrella en clínicas especializadas por una razón clara. A diferencia del lifting tradicional, no se limita a tensar la piel, sino que actúa en planos más profundos del rostro, reposicionando tejidos y redefiniendo el contorno mandibular.
El resultado que promete es natural, estructural y sin efecto máscara. Se mejora la firmeza del tercio medio e inferior del rostro y se aligera la sensación de pesadez en la mirada, uno de los puntos que Alexandra reconocía que más le preocupaban.
Durante años, según explicó, había notado cambios en su rostro que no encajaban con cómo se sentía. La falta de descanso, la exposición constante ante cámaras y focos y el nivel de exigencia de su sector habían influido en su percepción.
No fue una decisión impulsiva. Investigó durante tiempo la técnica, consultó especialistas y esperó hasta encontrar el enfoque que encajara con su idea de naturalidad.
Transparencia total ante sus seguidores
A diferencia de otras figuras públicas que optan por desaparecer durante semanas, Alexandra decidió documentarlo. Desde la previa hasta las primeras horas tras la intervención, compartió imágenes y reflexiones que generaron tanto apoyo como críticas.
Ante las reacciones negativas, fue clara: no le afectan. Lo que sí le incomoda es que se desvíe la conversación hacia debates que no tienen que ver con su decisión personal.
“No soy bandera ni estandarte de nada. Es una elección individual”, explicaba, dejando claro que no pretende convertir su experiencia en mensaje colectivo.
Influencer, imagen y presión estética
La declaración más potente fue precisamente la que ha dado título a esta historia. Alexandra reconoce que si su trabajo no dependiera de su imagen, probablemente no habría tomado esta decisión ahora. Quizá más adelante. Quizá nunca.
Se define como parte de la primera generación de influencers, una profesión aún joven donde la apariencia no es solo estética, sino herramienta de trabajo. En ese contexto, querer verse bien no es solo cuestión personal, sino también profesional.

Ese matiz cambia el enfoque del debate. No habla de falta de autoestima, ni de presión externa directa. Habla de coherencia con la realidad de su sector.
Críticas pasadas y coherencia presente
Otro punto que quiso subrayar es la contradicción que percibe en algunas opiniones. Durante años recibió comentarios negativos sobre su físico. Ahora, quienes antes criticaban, cuestionan su decisión en nombre de la aceptación. Su reflexión final fue sencilla: todo se reduce a respeto y coherencia.
El lifting deep plane seguirá siendo tendencia entre famosas. Pero el caso de Alexandra Pereira añade algo más: una conversación honesta sobre lo que significa vivir de la propia imagen en la era digital. No ha intentado maquillar la realidad. Ha explicado sus motivos, ha reconocido el contexto profesional que influye en su decisión y ha asumido el debate que genera. En un entorno donde la perfección suele mostrarse sin proceso, su apuesta ha sido mostrar el proceso completo. Y eso, en sí mismo, ya marca una diferencia.