Hablan los expertos

¿Es mejor aplicar la base con esponja o con brocha? Todo depende del resultado que busques

El acabado natural o la cobertura perfecta no dependen solo de la base, sino de cómo la aplicas. Una experta nos aclara cuándo elegir brocha, cuándo esponja y por qué combinarlas puede ser la respuesta correcta

Priyanka Chopra con maquillaje impecable.
Priyanka Chopra con maquillaje impecable.Gtres

Hay debates beauty que siguen sin tener una respuesta que convenza a todo el mundo. Uno de ellos es el eterno: ¿base de maquillaje con brocha o con esponja? La respuesta corta es que ambas funcionan. La larga —y la que realmente nos interesa— es que todo depende del resultado que busques y de cómo quieras que se vea tu piel cuando te mires al espejo.

Porque no es lo mismo aspirar a un acabado pulido, casi de alfombra roja, que desear ese efecto segunda piel que parece no llevar maquillaje.La dualidad entre cobertura y naturalidad es la que suele generarnos dudas. Sabemos que la brocha promete perfección y que la esponja funde el producto como si fuera parte de nuestra propia piel, pero aun así seguimos preguntándonos cuál elegir. Para resolverlo con criterio profesional, hablamos con Raquel Linde, experta en maquillaje y Marketing Manager de You Are The Princess, que lo tiene claro: no es una cuestión de gustos, sino de intención.

“Aplicar la base de maquillaje con brocha o con esponja es una decisión que cambia por completo el acabado del rostro. Cada herramienta tiene su propio lenguaje y saber elegirla marca la diferencia entre un maquillaje correcto y uno realmente favorecedor”, explica.

Brocha o esponja según el acabado que quieras conseguir

Antes de decidir, conviene tener claro qué buscas: ¿cobertura total que difumine imperfecciones o frescura luminosa con efecto piel desnuda? Según Linde, la brocha es “la aliada perfecta cuando buscamos un acabado más pulido, uniforme y profesional. Permite trabajar mejor la cobertura, difuminar el producto de forma controlada y optimizar la cantidad de base, algo clave cuando queremos un rostro perfeccionado sin exceso. Es ideal para bases fluidas, satinadas o de mayor cobertura”.

Dentro de las brochas, cada formato aporta algo distinto:

  • Planas o tipo lengua de gato: depositan más producto y funcionan especialmente bien en zonas concretas o con bases de alta cobertura.
  • Kabuki o de corte recto: ofrecen un acabado más pulido y uniforme, perfecto para un look impecable.
  • Dúo fibra o de pelo suelto: son las más versátiles, difuminan sin sobrecargar y consiguen un resultado natural pero perfeccionado.

Must have angled large brush 182, de You Are The Princess (3,99 euros)

Must have angled large brush 182.
Must have angled large brush 182.You are the princess

Brocha biselada diseñada para bases líquidas, coloretes o iluminadores. Su corte angulado se adapta a los contornos del rostro y permite trabajar la cobertura con precisión sin dejar acumulaciones.

En cambio, la esponja cambia completamente el registro. “Al aplicarla ligeramente humedecida, la base se funde con la piel, dejando ese efecto ‘segunda piel’ tan deseado. Es la opción estrella para quienes buscan un maquillaje luminoso, sin marcas y con sensación de piel desnuda”, detalla la experta.

También aquí encontramos distintas versiones:

  • En forma de gota: las más completas; la parte redondeada trabaja el rostro y la punta llega a zonas como la ojera o las aletas de la nariz.
  • Planas: permiten presionar mejor el producto y fijarlo, ideales para bases ligeras o acabados glow.
  • Microesponjas: perfectas para pieles maduras o deshidratadas, ya que integran la base sin mover el producto previo.

Esponja de maquillaje Marble Sponge, de You Are The Princess (3,99 euros)

Esponja de maquillaje Marble Sponge.
Esponja de maquillaje Marble Sponge.You are the princess

Una herramienta 360º apta para bases fluidas y en crema. Permite fundir el maquillaje, difuminar contornos y esculpir rasgos sin efecto máscara.

Que herramienta usar según el tipo de piel

En lo que respecta a los tipos de piel, la elección no es un simple detalle técnico, sino una decisión estratégica que puede marcar la diferencia entre un maquillaje que suma y uno que evidencia textura.

La experta nos lo resume con claridad:

  • Pieles grasas o con imperfecciones: la brocha permite trabajar mejor la cobertura y modular el producto con mayor precisión. Al depositar y difuminar de forma más controlada, ayuda a unificar el tono y a minimizar visualmente poros dilatados, marcas o rojeces.
  • Pieles secas, maduras o con textura: la esponja ligeramente humedecida integra la base sin arrastrar, evitando que se marque en líneas de expresión o zonas deshidratadas y aportando un acabado más jugoso.
  • En pieles maduras: la microesponja es especialmente interesante porque integra sin mover el corrector o tratamientos previos, respetando la estructura del maquillaje.

El truco híbrido que usan los maquilladores

Cuando el objetivo es una piel perfecta pero real, la recomendación profesional es combinar ambas técnicas. El llamado truco híbrido consiste en aplicar primero la base con brocha y después sellarla con esponja. “La brocha deposita y distribuye el producto de forma uniforme, y la esponja, ligeramente humedecida, presiona la base contra la piel, eliminando exceso y fundiéndola. El resultado: cobertura pulida sin efecto máscara”, asegura la experta.

Además, la esponja puede utilizarse como herramienta de corrección en ojera, contorno de la nariz o mentón sin añadir producto. Humedecerla con una bruma facial en lugar de agua potencia la luminosidad, y los pequeños toques ascendentes ayudan a levantar visualmente el rostro.

Como te habrás dado cuenta, la respuesta correcta no está en elegir entre un bando u otro, sino en entender qué necesita tu piel en cada momento. Hay días en los que buscamos perfección absoluta y otros en los que preferimos frescura y ligereza. Dominar ambas herramientas —y saber combinarlas— convierte la base de maquillaje en algo más que un paso rutinario: pasa a ser un gesto estratégico capaz de equilibrar, suavizar y potenciar la expresión natural del rostro.