Alain Delon: el samurai se despide del cine (pero no de sus mujeres)

En el 60 aniversario de su carrera, decide retirarse por la puerta grande después de rodar su última película y escribir una obra de teatro. En el cine siempre fue el galán de la historia, algo parecido a lo que ocurre en su vida real.

En el 60 aniversario de su carrera, decide retirarse por la puerta grande después de rodar su última película y escribir una obra de teatro. En el cine siempre fue el galán de la historia, algo parecido a lo que ocurre en su vida real.

El actor francés ha participado en unos 80 filmes en sus 60 años de carrera y ha trabajado a las órdenes de grandes directores como Melville, Visconti, Losey y Antonioni, entre otros. Sus papeles en «Rocco y sus hermanos», «La piscina» y «El gatopardo» le consolidaron internacionalmente. A sus 82 años, está inmerso junto a Juliette Binoche en el rodaje de la que será su última película, dirigida por Patrice Leconte, y en la que interpreta a un hombre de su edad, caprichoso, que descubrirá el amor antes de morir. «Será una bella historia de amor. Todavía no hay título, pero mi personaje se parece un poco a mí en la vida real», ha asegurado el galán francés. Delon confía en que este filme, que se estrenará en 2018, sea seleccionado en Cannes «para volver y despedirse», del más prestigioso festival de cine del mundo. Además, prevé acabar su carrera con una obra de teatro escrita por sí mismo, una adaptación de «El crepúsculo de una fiera», de Jeanne Fontaine.

A pesar del anuncio de su jubilación, Delón sigue ocupando portadas del papel couché por su fama de conquistador. La revista «Closer» desvelaba hace unos días la relación que le ha hecho recuperar la ilusión tras la pérdida de la que fue «la mujer de su vida», Mireille Darc, en agosto. Ella es la periodista Valérie Trierweiler, ex de François Hollande, principal damnificada del escándalo del pasado quinquenio político cuando se destapó la relación del por entonces presidente con la actriz Julie Gayet y que acabó con Trierweiler ingresada tras sufrir una crisis de ansiedad que luego derivó en la publicación de un libro donde pudo ajustar cuentas libremente con Hollande. La misma publicación que reveló aquel escándalo es la que ahora anuncia la relación de Trierweiler con Alain Delon bajo un gran titular: «¡Están realmente juntos!», que acompaña con varias fotografías recientes de la pareja. Ella ha negado la relación a través de Twitter:«Entrevistar no significa acostarse». En las imágenes del semanario, la pareja aparece saliendo del restaurante La Lorraine de la capital francesa en el que pasaron varias horas comiendo marisco. La publicación aprovecha una de las fotografías en la que ambos aparecen conversando para escribir: «Al menos ella no tiene que suplicarle que la bese en la boca», burlándose de uno que Trierweiler pidió públicamente a Hollande cuando estaban juntos.

Según «Closer», Delon, de 82 años, y Trierweiler, de 52, se conocían ya desde hace tiempo, pero en 2014 el actor envió a la periodista mensajes de solidaridad ante el comportamiento «poco elegante» de un presidente que había comenzado a pasar algunas de sus noches en brazos de Julie Gayet en un piso situado a pocos metros del Elíseo, abandonando a Trierweiler en el lecho vacío del palacio presidencial. Al parecer, la relación entre ambos se habría intensificado a raíz de la muerte de la mítica intérprete Mireille Darc el 28 de agosto, que había sido pareja de Delon durante doce años. Precisamente, tras este crudo episodio, el actor fue intervenido de un problema cardíaco del que ya está prácticamente recuperado. Según la versión del semanario, Trierweiler ha oficiado como «paño de lágrimas» del eterno galán. Una pena que Delon mostró al mundo en la escalinata de la parisina iglesia de Saint-Sulpice, donde se despidió de Darc.

«Él estuvo ahí para mí sin siquiera conocerme. Nuestra relación se construyó sobre el sufrimiento», reconocía Trierweiler en una entrevista. Ahora, ella ha estado «ahí» para Delon en uno de sus momentos más difíciles. Tras publicar un reportaje con el actor para «Paris Match» pocos días después de la muerte de Darc, el 1 de noviembre Trierweiler anunció mediante una foto de ambos en su cuenta de Instagram que se encontraba preparando un número fuera de serie sobre el protagonista de películas tan míticas como «El eclipse». En sus crónicas, la reportera no duda en hablar de un Delon «extremadamente solo» en su vida cotidiana, marcada por el sufrimiento y la ausencia tras la muerte de su gran amor. Una soledad pronunciada con el paso del tiempo por la pérdida de las que han sido las mujeres de su vida, como la actriz Romy Schneider, hace ya más de 30 años, y la ex ministra Simone Veil, que falleció también a finales de junio.

Mientras la superación de ambos baches sentimentales ha permitido este acercamiento que el tiempo dirá si se consolida, Hollande va asentando a grandes pasos su relación con Gayet. Seis meses después de abandonar el Elíseo, ambos, junto a su perro Philae, han alquilado un apartamento en el distrito 20 de la capital. Una persona próxima a la pareja confirma que se encuentran «felices y enamorados». Aunque no formalizan su relación, sus apariciones públicas se producen con más naturalidad. Se les ha visto de vacaciones en La Mancha, celebrando la boda de una amiga en común, en un rodaje de Gayet en Marsella y cenando en casa de una de las estrellas de la televisión francesa en París. Tres años después del escándalo descubierto por «Closer», Hollande y la actriz no oficializan pero tampoco se esconden. De hecho, a finales de verano, Gayet, invitada en un programa de televisión para hablar de su nuevo espectáculo teatral, se sorprendía cuando daban paso a un pequeño vídeo en el que el propio Hollande le deseaba suerte. La pareja parece dispuesta a ir acoplando su relación a la dimensión e interés públicos, una vez que la tensión política ya ha desaparecido. Desde que abandonara la presidencia, Hollande consagra su tiempo a la fundación que creó bajo el nombre «Francia se compromete», defensora de los valores empresariales del país, y a pronunciar alguna conferencia en la que no duda en dar algún tirón de orejas a Emmanuel Macron. Como si de una película se tratara, parece que aquella pareja que llegó al Elíseo en 2012 ha cruzado sus vidas con el cine. Dos intérpretes, uno internacionalmente conocido, Delon, la otra no tanto hasta hace tres años, Gayet, son los protagonistas en las vidas de Trierweiler y Hollande, respectivamente. Puede que el cine haya ayudado a cicatrizar las heridas de aquel escándalo que terminó en libro.