Natalia Cebrián: «Considero a mis seguidores parte de mi pandilla»

Con más de 200.000 seguidores, Natalia Cebrián tiene la suerte de dedicarse a lo que más le gusta, la moda, y a compartir sus conocimientos a través de las redes sociales. Por si fuera poco, la «influencer» ha creado su propia marca de ropa, es consultora para otras firmas y saca tiempo para crear contenido en su canal de Youtube. Gracias a su saber en diseño, los jueves Cebrián habla a través de Instagram sobre moda con el «hastag» #FashionCharlas, que son todo un éxito.

–¿Qué es lo que más le diferencia de otras «influencers»?

–En primer lugar, el contenido. Al margen de la calidad de las imágenes para tener un «feed» (diseño visual en cuanto a la estética de las fotografías en Instagram) elaborado y atractivo, me gusta comunicar e interactuar con mis seguidores. Siempre contesto a todas sus dudas.

–¿Qué proyectos a corto plazo tiene en mente?

–Soy una fábrica de ideas, estoy todo el día pensando en nuevos proyectos. Entre ellos está crear algo propio más a largo plazo, como hice cuando lancé mi propia tienda (Nat Cebrián Shop) con una colección limitada que fue todo un éxito. Por el momento, aunque he recibido propuestas de todo tipo (ropa, zapatos, bolsos, cosmética, joyería...) no hay ninguna que me convenza.

–Si no fuera «influencer», ¿a qué le gustaría dedicarse?

–Me encantaría ser editora de una revista de moda o trabajar en televisión. Adoro comunicar y conectar con el público, aunque en el ámbito de la pequeña pantalla aún no he encontrado un formato que encaje con mi estilo.

–¿Cuánto tiempo dedica a elegir la foto perfecta para subirla a las redes sociales?

–Mucho. Primero hay que seleccionar entre una media de 100-200 como mínimo. Después hay que editarlas y ajustar los parámetros dependiendo de la luz para que siga en armonía con el color del «feed». La elección puede durar más de una hora.

–¿Si hay productos cosméticos que no le gustan, sigue trabajando para esa marca?

–Nunca se ha dado esa situación. Mi cuenta empezó como un canal donde aconsejaba sobre productos y temas que podría recomendar a cualquiera de mis amigas. Por ello, considero a mis seguidores parte de mi pandilla.

–¿Qué le diría a aquellos jóvenes que quieren dejar sus estudios para ser «influencers»?

–Que no lo hagan bajo ningún concepto porque creo que es un gran error. En primer lugar, teniendo en cuenta la situación actual y el mercado laboral, es fundamental tener estudios. El mundo de las redes sociales es algo efímero y nadie sabe quá pasará, por eso es importante tener un «plan b». Además, la mayoría de la gente que nos dedicamos a esto nunca pensamos conscientemente en hacerlo, es decir, fue algo que surgió de forma natural.

–¿Cuál es la crítica que más le ha afectado?

–El hecho de que no se valore el trabajo, algo que entiendo por la imagen superficial que han generado algunas compañeras.

–¿Qué música escucha?

–Mi última obsesión es Rosalía. Mi padre siempre me ha inculcado su pasión por el flamenco y ver a alguien de mi generación capaz de renovar esta disciplina y llevarla a nuevas generaciones es algo que me emociona.

–¿Qué sintió cuando desfiló para la reciente Pasarela de Moda LA RAZÓN?

–Fue una experiencia única que siempre recordaré. El ambiente fue increíble, la organización... Solo tengo palabras de agradecimiento al periódico por contar conmigo para el evento.