Amaya Arzuaga, ¿adiós o hasta luego?

La diseñadora deja en el aire el futuro de su marca tras un desfile donde vimos una cronológica de sus veinte años sobre la pasarela de moda madrileña.

La diseñadora deja en el aire el futuro de su marca tras un desfile donde vimos una cronológica de sus veinte años sobre la pasarela de moda madrileña.

Si la temporada pasada fue Felipe Varela el que sorprendió con su llegada al pabellón de Ifema apenas una hora antes de su desfile, ayer Amaya Arzuaga casi lo imita. ¿El motivo? La diseñadora estaba a punto de dar la segunda sorpresa de Madrid Fashion Week después de la comentada «espantada» de Schlesser. El futuro de su firma se plantea en condicional. Después de presentar una propuesta en la que la mitad de las salidas han sido piezas rescatadas de los archivos de la casa, que ella guarda ordenadas por colecciones y años en una nave, la burgalesa ha decidido tomarse un tiempo para pensar qué va a pasar con su marca: «Siempre he dicho que no me iba a dedicar toda la vida a la moda. He hecho esto muchas veces. Quiero seguir vinculada a la industria, pero de una manera diferente», reconoció a este periódico después de su desfile. «Continuaré haciendo colecciones, aunque de otra forma. El sistema está obsoleto y busco plantear cosas distintas», explicó. Además, dijo que quería enfocarse en su familia: «Tengo un hijo de seis años que me necesita. Si no, ¿para qué he querido ser madre?».

La colección tenía todos los urdimbres de una despedida aderezada por un runrún de rumores: la venta de su «show-room» de Madrid, el cierre de la segunda línea «AA», su repliegue a la bodega y el posible reparto de la herencia familiar en vida que al parecer podrían haber hecho sus padres. Arzuaga, que no conjuga la firma en futuro, aclara: «Me voy a tomar un mes para decidir qué hacer; es una decisión que sólo yo puedo tomar. Es cierto que ahora vivo en la bodega y no, no me han dado ninguna herencia, aunque estaría encantada».

Pero da por seguro que la edición 65 de MBFWMadrid no contará con su presencia: «No estaré en febrero aquí». Sería una gran pérdida para la pasarela, ya que es, junto a Sybilla, la mayor exponente internacional de la moda española desde finales de los 90, cuando desfilaba en las semanas de Milán, primero, y Londres, después.

Todo parece indicar que ha puesto en venta su «showroom» de la calle Valverde y aunque está por ver qué sucede con su equipo, algunos ya hablan en pasado. Lo que sí tiene claro es que abandona «AA», la segunda línea con la que desfila en Madrid. Se queda por ahora con Amaya Arzuaga, que desde 2010 se presenta en París: «En Francia presentaré seguro en marzo». El «showroom» parisino controla la distribución internacional de la diseñadora en 32 países. Momentos antes de su desfile, ella misma reconocía que las ventas en España nunca habían representado una parte importante y que los pedidos solían venir de fuera: «En España están en crisis las multimarcas y en los países árabes cada vez demandan más piezas caras». Y Arzuaga comenta que se implica cada vez en mayor medida en los proyectos familiares: «Me estoy dedicando mucho a la bodega, haciendo unas salas de catas. La moda la llevo dentro y no la voy a dejar». Su mente está ahora ocupada en los planos y la decoración de estos nuevos espacios.

Donación generosa

Asimismo, Arzuaga nos confirma que dona parte de su archivo al Museo del Traje: «No puedo concretar cuántas piezas, pero pueden llegar a 100». Otras irán a la colección de Ifema. El museo se enterará por LA RAZÓN de esta donación y nosotros nos enteramos por Arzuaga que Ifema tiene una colección textil: «Hubo una época en la que los diseñadores donaban un “look” de cada desfile, pero hace unos años la presidencia decidió abandonar esta costumbre», confirma Cuca Solana, directora de MBFW. La colección consta de unas 150 piezas de distintos diseñadores, que están guardadas en el llamado pabellón de complementarios. Tiene un valor más representativo que histórico e Ifema hace uso de ella para algunos eventos. «Aunque no son las mejores piezas de cada artista», amplía Solana.