Moción de censura al estilo de Pablo Iglesias

El líder de Podemos no sólo fracasa en su intento de desbancar a Rajoy políticamente hablando, tampoco consigue hacerlo en cuanto al estilo. Su americana, demasiado informal y de talla exagerada, resultó inapropiada para un momento tan importante

El líder de Podemos no sólo fracasa en su intento de desbancar a Rajoy políticamente hablando, tampoco consigue hacerlo en cuanto al estilo. Su americana, demasiado informal y de talla exagerada, resultó inapropiada para un momento tan importante

Si hay una cosa que nos ha quedado más que clara esta semana, además de que Pablo Iglesias no cuenta con los apoyos necesarios para poder mudarse a la bancada azul del Congreso de los Diputados, es que nunca llegará a ser un icono de estilo. Y eso que él, un maestro de la televisión que sabe controlar los tiempos, las pausas y cómo poner nervioso a su oponente político, se presentó con dos «looks» diferenciados cada día tratando de adecuar su estética a cada momento. Vamos por partes.

La inteligencia del líder de Podemos se demuestra en pequeños detalles. De dos nos percatamos nada más atisbarlo en la Carrera de San Jerónimo. El primer día, plenamente consciente de que los protagonistas serían él y Rajoy, se presentó con americana. La idea era estar al mismo nivel que el presidente del Gobierno, ofreciendo una imagen seria o, como se suele decir, más presidenciable. Al día siguiente cambió de táctica. La dejó en casa y optó por su ya icónica camisa blanca desabrochada con corbata de nudo relajado. ¿Acertó? Por desgracia para el líder morado, no. Se empeña en prendas que parecen, más que compradas, heredadas. Es eso o, si no, debería revisar su círculo de amigos: debe tener algún traidor que, como si del cuento del traje del emperador se tratara, es incapaz de decirle la verdad cuando se pone una americana.

Su problema es de base. ¿Por qué no se decide a comprar prendas de su talla? Es cierto que la estética por la que apuesta busca desligarse de los elegantes trajes de sastrería vinculados a esa «white collar society» que ahora pueblan los tribunales y las cárceles. Pero, ¿no se puede hacer lo mismo con una chaqueta que le siente bien? La prenda en cuestión era una de esta temporada, de la firma gallega Do Rego & Novoa, fundada en Vigo en 2007 por Roberto do Rego y Julio Novoa, con amplia presencia nacional, gracias a su alianza con El Corte Inglés, e internacional, tanto en Europa como en América, y además es común verla en la alfombra roja del cine español. Una pieza informal para situaciones desenfadadas, sin forro, que quizá no era del todo apropiada para un momento tan importante en la carrera política del aspirante a presidente. Aún se puede comprar, rebajada, en su web. Para su adquisición Iglesias tuvo que desembolsar casi 200 euros, una cifra lo suficientemente considerable como para plantearse que la próxima vez la escoja de su talla. Dos eran los elementos que más llamaban la atención: las mangas larguísimas, que cubrían demasiado sus manos, y las hombreras, demasiado amplias. Si buscaba alguna clase de empoderamiento a través de la indumentaria, no lo consiguió. Al contrario, ya que el tamaño XXL de su americana lo único que logró fue hacer más pequeña la figura del podemita. Así, frente a un Rajoy que estuvo más que correcto, Iglesias quedó muy por debajo del líder del ejecutivo.

España, camisa blanca

Si Ana Oramas se refirió en su discurso a la Lupe y su famosísimo «teatro», da la sensación de que el segundo día de la moción de censura Iglesias tocaba otro palo. Decía Víctor Manuel en «España, camisa blanca»: «Paloma buscando cielos más estrellados donde entendernos sin destrozarnos donde sentarnos y conversar». Y parece que por aquí fue el de Podemos en la segunda jornada. Recurrió a su mantra de estilo: camisa blanca con las mangas recogidas por el codo, y corbata, quizá con esa idea repetida hasta la saciedad de transmitir una imagen de disposición a trabajar para conseguir un acuerdo. Pero de nuevo volvió a salir escaldado. Tanto el portavoz del PSOE como el líder de Ciudadanos dieron una imagen más seria y correcta que Iglesias. Empeñado en no asumir que el candidato era él. Y qué decir de Rafael Hernando. Aunque su comentario sobre la relación entre Pablo e Irene Montero fue desafortunado (que no machista), en estilo le sacó varios cuerpos de ventaja. Incluso la propia Montero superó en elegancia a su compañero de filas.

Pablo Iglesias buscó cambiar el curso político con una moción de censura, pero todo parece indicar que acabó metido en camisa (o americana) de once varas... por lo menos, en lo que a estilo se refiere.

Americana

La chaqueta XXL del podemita es de esta temporada, de la firma gallega Do Rego & Novoa, sin forro, y demasiado desenfadada para la formalidad del acto.

Precio: 179,90 euros