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Rosalía convierte el archivo en oro: el vestido de John Galliano de 1998 que rescata para ‘Sauvignon Blanc’ y que ya llevó Jennifer Aniston
La artista catalana apuesta por alta costura vintage en el nuevo videoclip de su era ‘Lux’ y firma uno de los momentos fashion más comentados del año

Rosalía no da puntada sin hilo. Si su nueva etapa musical, ‘Lux’, habla de depuración, esencia y verdad emocional, su armario acompaña el discurso con una coherencia milimétrica. En el videoclip de Sauvignon Blanc, tercer lanzamiento visual de esta era, la cantante catalana aparece enfundada en una pieza de alta costura con historia: un vestido de John Galliano perteneciente a la colección primavera-verano 1998.
No es solo un look. Es una declaración estética.
Durante los poco más de dos minutos que dura el videoclip, Rosalía mantiene una imagen casi hipnótica: un vestido largo de malla negra con hilos metalizados en dorado, sandalias de tacón y un espectacular collar de perlas que aporta dramatismo. Nada más. Sin artificios. Sin exceso de estilismo. El poder está en la pieza.
Alta costura de 1998 con alma bohemia
El diseño pertenece a la colección ‘Haut Bohème’, presentada por John Galliano a finales de los noventa. Una propuesta inspirada en el glamour clásico y en figuras icónicas del cine, que mezclaba sensualidad, romanticismo y teatralidad.
El vestido que ahora recupera Rosalía es una obra de archivo: silueta ajustada, tirantes finos y un escote en pico suavizado respecto al modelo original de pasarela. La malla negra se superpone sobre una estructura que se adapta al cuerpo como una segunda piel, mientras los hilos dorados dibujan un motivo repetitivo de inspiración oriental, con formas almendradas que recuerdan al paisley o a ojos estilizados.
El resultado, en cámara, es magnético. El contraste entre el negro profundo y el brillo sutil del dorado genera un efecto casi líquido bajo la luz del desierto donde se ambienta el videoclip. Rosalía no solo rescata moda vintage. Rescata narrativa.
Un vestido con pasado en la alfombra roja
Lo que eleva aún más el gesto es que esta pieza no es desconocida en la historia reciente del glamour. En 2015, Jennifer Aniston lo lució en los Premios SAG, adelantándose a la fiebre actual por el archivo de pasarela.
Que Rosalía recupere hoy ese mismo diseño confirma una tendencia clara: las grandes estrellas ya no buscan únicamente estrenos de temporada, sino piezas con memoria. La moda de archivo se ha convertido en el nuevo símbolo de estatus cultural.
El vestido, además, está actualmente disponible en el mercado de lujo vintage por 12.848,34 euros, una cifra que refuerza su carácter exclusivo y su valor como objeto de coleccionista. Pero en el videoclip, el dinero queda en segundo plano. Lo que importa es el mensaje.
Perlas, lujo y contradicción estética
Hay un detalle que termina de redondear el estilismo: el impresionante collar de perlas que Rosalía lleva sobre el escote. Una composición de varias vueltas y tamaños irregulares que aporta volumen y dramatismo al conjunto.
La elección no es casual. En la letra de la canción, la artista menciona el rechazo a “perlas y caviar” como símbolos de lujo superficial. Sin embargo, en pantalla abraza esas mismas perlas, resignificándolas. El gesto no es contradictorio, es irónico.
Las perlas aquí no representan ostentación, sino carácter. Romanticismo clásico con un punto rebelde. Tradición reinterpretada. Además, la joya también procede del universo vintage, reforzando la coherencia estética de todo el proyecto. Rosalía no viste lujo nuevo; viste historia.
Rosalía y el nuevo poder del archivo
En plena era de lanzamientos inmediatos y consumo acelerado, apostar por una pieza de 1998 es casi un acto político. Rosalía se alinea así con una corriente que valora la artesanía, la permanencia y el legado creativo.
El vestido de Galliano no solo encaja con la estética sobria y dual de ‘Lux’, dominada por el negro y el blanco. También dialoga con la idea de renuncia material que atraviesa la canción. Frente a la acumulación, archivo. Frente a la novedad efímera, permanencia.
Una vez más, Rosalía demuestra que entiende la moda como lenguaje. Y que cada elección estilística es parte de su narrativa artística. Perlas, caviar y alta costura de los noventa. Si esto es renunciar al lujo, que nos apunten.
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