Díaz recicla nuevos planes de empleo con promesas incumplidas

La presidenta anuncia que el Consejo de Gobierno aprobará este mes el proyecto de ley de FP que está pendiente desde el año 2014

Susana Díaz, aplaudida por la bancada socialista
Susana Díaz, aplaudida por la bancada socialista

La presidenta anuncia que el Consejo de Gobierno aprobará este mes el proyecto de ley de FP que está pendiente desde el año 2014

Una hora duró el discurso inicial de la presidenta de la Junta en el debate sobre el estado de la comunidad que se inició ayer en el Parlamento y que concluirá hoy con la presentación de propuestas de resolución por parte de todos los grupos políticos. En esta hora, la única autocrítica que asumió Susana Díaz fue por la tardanza en la tramitación de las subvenciones para autónomos. Algo más de 40 millones de euros que aún están en el aire, pese a que la convocatoria está fechada en diciembre del año pasado. Díaz empleó el resto de su intervención en describir una Andalucía que presenta un fuerte dinamismo industrial y que ejerce de avanzadilla en la creación de puestos de trabajo. La Andalucía irreal u oficial en palabras del líder del PP-A, Juanma Moreno, y del resto de líderes de la oposición que fueron subiendo a la tribuna en la sesión vespertina de ayer.

«Andalucía es la comunidad –dijo Susana Díaz– que más empleo ha creado» en el último año. Sin embargo, no todos los datos apuntan en esta dirección. De hecho, era precisamente el paro uno de los flancos más descubiertos con los que llegaba Díaz a este debate. Ciertamente las afiliaciones a la Seguridad Social han aumentado un 3,8 por ciento en los últimos doce meses, cuatro décimas más que en el conjunto del Estado, pero el paro viene subiendo de manera encadenada en los tres últimos meses; la encuesta de población activa (EPA) del tercer trimestre apunta una subida de desempleados de 5.400 personas, mientras que a nivel nacional la bajada fue de más de 180.000; y los últimos datos de octubre del INEM señalan que la bajada interanual del paro fue en Andalucía del 6,93 por ciento mientras que la media de las comunidades se registró un dato superior: el 7,91.

El Gobierno central fue, por otra parte, el destino esperado de reproches. Al supuesto maltrato del Ejecutivo que preside Mariano Rajoy achacó Díaz desde la mala aplicación del modelo de financiación, con un déficit acumulado, «un agujero negro»–dijo–, de 5.522 millones de euros hasta la no ejecución de mil millones de euros en transferencias para cursos de formación, pese a que fue la Junta la que suspendió estas convocatorias, al estallar el escándalo de las irregularidades que actualmente se dirimen en varios juzgados andaluces. Ya avanzaron el lunes desde la portavocía de la Junta que Susana Díaz haría algunos anuncios, especialmente en el terreno del empleo. Y estos anuncios llegaron. Pero lo cierto es que buena parte de ellos fueron un reciclaje de planes previos, muchos de los cuales ni siquiera se han puesto plenamente en marcha. Susana Díaz anunció en este sentido la aprobación en el próximo año de un decreto de Fomento del Empleo Industrial, que contará con un presupuesto de 308 millones de euros y que incluirá planes específicos para desempleados mayores de 45 y 55 años. Este programa ya lo deslizó la consejera de Hacienda, María Jesús Montero, en la presentación de las cuentas del próximo año y se enmarca en el pacto por la industria suscrito entre la Junta y los agentes sociales el pasado mes de enero. Es más, la propia presidenta de la Junta abundó en la misma promesa en su último discurso del debate de política general del pasado 7 de junio. «Vamos a aprobar –dijo– un decreto, dotado inicialmente con 200 millones de euros, destinado al fomento del empleo industrial en Andalucía, que estará operativo en septiembre. Nuestro gran objetivo es alcanzar los niveles de empleo previos a la crisis, cuando este sector daba ocupación a más de 530.00 personas». La otra gran promesa en materia de empleo de Díaz fue la puesta en marcha de incentivos de hasta 8.000 euros por contrato realizado, con un montante total de 50 millones de euros.

La oposición contrapuso una imagen distinta a la descrita por la presidenta de la Junta, con graves problemas en sanidad, educación o servicios sociales. El único partido que amortiguó la crítica fue Ciudadanos, entre otras cosas porque ya ha comprometido su apoyo a los presupuestos de 2018 y porque su papel de socio parlamentario le deja menos espacio para ello. Pese a todo, Juan Marín reclamó más celeridad en las medidas comprometidas entre PSOE y su formación para la creación de empleo. Una prueba clara de esta dilación es que Susana Díaz prometió ayer que el Consejo de Gobierno aprobará a finales de este mes el proyecto de ley de Formación Profesional. Esta iniciativa lleva en el cajón desde el año 2014 y Susana Díaz se comprometió con Marín, después de una reunión en San Telmo, a que llegaría a la cámara en el mes de septiembre.

Con todo, la presidenta andaluza llegó al Parlamento con la estabilidad de unos presupuestos para el año próximo encarrilados, con un horizonte por tanto despejado hasta el año 2019, y con un cierto impulso a su imagen por la claridad con la que ha manejado su discurso respecto al desafío catalán. Eso le desbrozó en buena parte el camino, pero también le empujó en algunos momentos a una actitud un tanto altiva: «Tranquilos –dijo a la bancada del PP–, que aún no estoy ni a medio gas». El líder de la oposición, Juanma Moreno, le afeó lo que consideró una «chulería»: «Usted viene aquí a perdonarnos la vida a todos».

Cataluña era previsible que planeara en el debate y planeó. «Lo que pido a esta cámara –deslizó Díaz– es que en este momento histórico que vive nuestro país, convirtamos las amenazas en oportunidades y que Andalucía levante la bandera de la justicia, de la equidad, del progreso para toda España. Aquella bandera que los andaluces levantaron el 4 de diciembre de 1977 y que nosotros tenemos que llevar con orgullo».