Cine

El cine «devuelve» el doble del dinero público que recibe para producción

Cada euro de ayudas repercute en 2,20 en impuestos, según los productores. La industria reclama más implicación de la RTVA: «No hace bien su trabajo con las películas en las que tiene presencia»

El director sevillano Alberto Rodríguez fue el gran triunfador de los Goya con «La isla mínima»
El director sevillano Alberto Rodríguez fue el gran triunfador de los Goya con «La isla mínima»

Cada euro de ayudas repercute en 2,20 en impuestos, según los productores. La industria reclama más implicación de la RTVA: «No hace bien su trabajo con las películas en las que tiene presencia»

Las cuarenta nominaciones a los Goya de la última edición dicen mucho acerca del momento que atraviesa el cine andaluz. Atendiendo a ese dato, la salud sería excelente: buenos productos y reconocidos por el público y la Academia. En el otro extremo de la balanza habría que situar los diez largometrajes sin estrenar de los 19 que se rodaron en 2013, según datos de Asociación de Escritores Cinematográficos de Andalucía (Asecan). «Es el modelo español: mucha producción y luego las películas se encuentran con el muro de las distribuidoras», explica Javier Paisano, su presidente.

Asecan funciona como la academia oficiosa y cada año celebra sus premios en lo que se considera la «fiesta» del cine andaluz. Paisano mantiene que ejercen de «observador equidistante» de la industria, aunque también están en contacto permanente con la Junta, más en un momento en que la tramitación de la Ley del Cine es inminente. «Es bastante importante porque institucionaliza el apoyo al cine y no lo deja al criterio de cada Administración y servirá para consolidar el desarrollo de la industria en Andalucía. Luego, desarrolla una serie de conceptos bastante novedosos, uno de ellos es el fondo de protección a la cinematografía. Todavía hay que crear el reglamento que lo desarrolle, pero es ya un paso», celebra Gervasio Iglesias, productor y vocal de la Asociación Empresas Producción Audiovisual (Aeppa-Apria). Los cienastas prevén que los necesarios trámites parlamentarios que los cineastas prevén finalicen en verano. «Estamos en un 90% de acuerdo con la nueva Ley. ¿Cómo se va a llenar ese fondo de inversión? Eso es por lo que tenemos que luchar ahora», reflexiona Paisano. «Si todo el apoyo económico sale de ahí, se organizará mejor», valora Iglesias.

En 2014, las subvenciones de la Consejería de Cultura, a través de la Agencia Andaluza de Instituciones Culturales, alcanzaron los 475.000 euros para largometrajes, cortos y documentales. La previsión, según las resoluciones de 18 de julio y de 21 de agosto de 2014, era alcanzar los 808.000 euros en ayudas directas para la producción. Finalmente, en este ejercicio se repartirán 600.000 euros, de los que ya se han sacado convocatorias por valor de 423.000 euros entre junio y septiembre. En los dos próximos años, el objetivo de Cultura es alcanzar una dotación de 1,5 millones, aunque se trataría de una estimación sujeta «a la disponibilidad de crédito de cada ejercicio», según consta en las diferentes resoluciones publicadas en el BOJA

El año pasado también se firmó un convenio para una línea de avales de hasta diez millones, de los que Cultura respondería del 20%.

En este punto, desde Asecan reclaman un mayor aprovechamiento de los recursos públicos tanto en promoción como en producción propia a través de la RTVA. «Canal Sur no hace bien su trabajo, no tiene presencia en el cine en el que ha gastado dinero. Hasta ahora no se lo están tomando en serio, pese a que ofrece una gran imagen de Andalucía y es lo más barato que hay para promocionar», defienden. La fórmula es adquiriendo los derechos de explotación de las cintas, pero Asecan invita a ir más allá: «La RTVA tendría que tener al menos dos series de ficción propias, como ocurre en Cataluña. El 90% de los actores actuales trabajaron en las famosas Plaza Alta o Arrayán». Cataluña es precisamente la única comunidad que cuenta con una Ley de Cine y una Academia catalana, que otorga cada año los Premios Gaudí y ejerce como voz única del sector. Para Paisano, la futura academia de cine andaluza es un objetivo lejano que además, asegura, «si no cuenta con un respaldo real de la Junta, no tiene ningún sentido».

«Lo mejor que hay ahora mismo es el futuro, viene gente joven creando las webseries más pioneras y con más seguidores de España. Cosas como la Ley del Cine vienen a garantizar ese futuro», según el productor de galardonada «La isla mínima». Iglesias detalla que una película de gran presupuesto –entre 2,5 y tres millones de euros– permite contratar a 400 personas de forma directa, más de 700 contabilizando los empleos indirectos. «Por cada euro de dinero público, devolvemos 2,20 euros en impuestos», asegura, a tenor de los estudios realizados por Aeppa-Apria. «Si hay ayudas, representa una semana más de rodaje y dos más de postproducción, eso nos permite ser más competitivos. Lo devolvemos con creces, es un buen negocio y estamos teniendo el respaldo de los espectadores», dice.

Un éxito que repercute mínimamente en quienes contribuyen a hacer las películas más allá de los grandes nombres. «Hay más trabajo pero con presupuestos muy, muy ajustados. Nuestros contratos son siempre temporales por obra y servicio, las condiciones no son razonables y es difícil mantenerse. Todo el mundo tienen un plan B para poder mantenerse», lamenta Manuela Ocón, directora de producción.