Política

Javier Imbroda: «He tenido que vender mis empresas para acceder a la política»

El consejero de Educación y Deporte traza los objetivos de su departamento y hace balance de gestión

El consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda / Foto: Manuel Olmedo
El consejero de Educación y Deporte, Javier Imbroda / Foto: Manuel Olmedo

El consejero de Educación y Deporte traza los objetivos de su departamento y hace balance de gestión

Aquel Unicaja de baloncesto que usted dirigía y que se quedó a un triple de conseguir un título de Liga histórico en el año 95 nos marcó a quienes lo vivimos. ¿Esa experiencia de éxito cómo puede trasladarse al ámbito educativo?

La podemos trasladar como que Andalucía afronta una revolución educativa sin complejos. Aquel campeonato fue la demostración de un equipo del Sur que aspiró a lo máximo con los recursos y con el talento que teníamos. Hoy día desgraciadamente Andalucía está en el furgón de cola de todos los indicadores europeos. Aspiremos a revolucionar esto sin complejos.

¿Cuáles son los males en educación?, ¿por qué estamos ahí?

Creo que el Gobierno socialista hizo algo muy importante, que fue que ningún niño se quedara sin escolarización. Esto fue un paso muy importante en nuestra comunidad, pero no apostó por la calidad del sistema educativo.

¿Le ha dado tiempo a hacer una radiografía de los principales problemas?

Estoy en ello. Para mitad de junio habremos recorrido las ocho provincias. Estamos analizando cómo podemos mejorar dos cuestiones fundamentales: una, qué podemos hacer para que nuestros niños y jóvenes estén lo mejor preparados posible. Y dos, qué podemos hacer para que nuestros docentes vivan en una motivación permanente.

La primera medida que adoptó fue un programa de refuerzo educativo en el mes de julio. ¿Va a tener realmente una incidencia o había que gastar ese dinero de los fondos europeos?

Un programa de 15 días de refuerzo no va a resolver el problema del abandono ni del fracaso escolar. Hasta ahí llego. Es un mensaje que desde el minuto uno este consejero quiere mandar a la sociedad: venimos para combatir esa intolerable tasa de abandono y de fracaso escolar.

Un punto en el que están de acuerdo PP y Cs es en darle un peso a la educación concertada incluso mayor que el que tiene ahora.

¿A qué llamamos mayor peso?

A darle prioridad en vez de promover más centros públicos. ¿Por qué sin embargo tienen libertad para su funcionamiento?

Bueno, la educación concertada fue un invento del PSOE en 1985 y creo que estaba justificada porque la pública no llegaba a todos los rincones. La educación pública ha ido evolucionando afortunadamente, creo que la calidad hay que mejorarla porque deja que desear en bastantes aspectos y la concertada ha seguido su camino. Una de las cosas que estoy tratando de valorar es por qué la concertada sigue todo el itinerario en el mismo centro y la pública no. Hay menos abandono y fracaso porque hay una mayor estabilidad y al niño no lo tienes que estar cambiando cuatro veces de centro. Los claustros me comentan que eso lo hizo la entrada de la Logse.

La ESO lo que hizo fue adelantar la entrada en los institutos dos años, a los doce.

Eso está siendo un lastre para la educación. Estamos analizando es cómo volver a enlazar las etapas.

Como ha ocurrido en otras consejerías, ¿se han encontrado muchas cosas debajo de las alfombras?

Algunas. Saben que uno de los entes que hemos eliminado es la Agencia de Evaluación. Quitarla era un clamor dentro de la comunidad educativa. Y ha salido una auditoría donde la Agencia pública de Educación también se recomienda que forme parte de la Consejería.

¿Se va eliminar ?

Bueno... el Consejo de Gobierno dice que sean las propias consejerías las que decidan si es conveniente o no mantenerlas. Lo estamos analizando. Desde luego si no lo es se absorberá o se eliminará, ya veremos cómo.

Con los colegios se llegó al punto de que no tenían para atender el pago de la luz o comprar papel higiénico, que pedían a los padres. ¿Esto sigue ocurriendo?

Sé que tienen una cantidad asignada que suele ser suficiente, pero genera muchos problemas. Básicamente lo que hace falta es coordinarse mejor. Los centros tienen que tener más autonomía. ¿Por qué si un centro se quiere especializar en deporte o en la música no lo puede hacer? No debe ser una formación uniforme, dentro de unos principios iguales para todos.

¿No está soñando sin tener todavía una base de equidad en toda la comunidad? Aún hay colegios sin comedor, algunos bilingües y otros no...

Lo que pasa es que... ¿qué haces?

Eso le pregunto.

Da igual lo que vaya a responder porque siempre habrá una debilidad. El sistema está como está. Ni en una legislatura ni en dos se va a alterar, vamos a tratar de sentar las bases para desarrollar esta transformación esa revolución educativa que Andalucía necesita. No nos vamos a centrar exclusivamente en una educación asistencial. Yo quiero hablar de educación, no solo de si ese colegio tiene o no tiene comedor, del transporte o de la bioclimatización de los centros. Es una parte importante, sí, pero me quiero centrar en que en Andalucía estamos a la cola de las regiones europeas en indicadores educativos. Estamos en una situación de emergencia educativa. Entonces no basta con que hablemos de si los comedores tienen que estar gestionados por el AMPA o por una empresa cercana o lejana.

En una sociedad andaluza en la que hay una desindustrialización importante y se están poniendo todos los huevos en la cesta del turismo. ¿Para qué estudian los niños en Andalucía, para ser vendedores o camareros?

Un sistema educativo mide su eficacia en función de la empleabilidad. Si tenemos el paro que tenemos es que el sistema educativo no está siendo eficaz. En el sistema educativo es donde se despiertan las inquietudes, las curiosidades, distintos modelos productivos... Somos una tierra potencia mundial en turismo, en tema agroalimentario, en la aeronáutica y poco más, Si tenemos esto, cuidémoslo. Ahora, a partir de ahí o espabilamos o nuestros hijos van a ser hijos de la economía china. Los chinos están intentado cultivar algodón en la luna; nosotros estamos aquí que si la concertada, que si el comedor...

Son cosas fundamentales en el día a día de muchas familias, precisamente para poder trabajar porque tenemos una economía que obliga a tirar de lo público.

Pues tenemos que revolucionar y transformar este mercado laboral que tenemos. Pero para eso tenemos que transformar primero el sistema educativo y nuestra formación profesional y nuestra universidad.

¿Usted está a favor de que todo el mundo vaya a la Universidad?

No, eso es un error, es una mentalidad antigua. La formación profesional, que este consejero se está planteando hasta cambiarle el nombre, es una de las líneas estratégicas. ¿Cómo se entiende que en una sociedad como la nuestra, con uno de cada dos graduados de la Universidad en el paro y el 45% de nuestros jóvenes desempleados, 142.000 jóvenes se queden sin plaza en FP? ¿Cómo se explica esto?

¿Va a hacer esa apuesta por la FP dual? Es la que realmente tiene una alta empleabilidad, con una enorme demanda y pocas plazas.

Para desarrollar la FP lo primero que hay que hacer es creer en ella. Si creas una FP que es un centro de acogida para aquellos alumnos que abandonan la educación obligatoria no estamos haciendo nada. Hay que quitarle ese estigma de segunda o tercera categoría formativa. Hay que abrirle la mente a las familias también, a los padres, pero para eso hay que ofrecer una formación digna y de calidad.

¿Qué opinión le merece la apuesta de Vox de recentralizar la educación con un temario único para toda España?

Soy contrario a eso. Creo que parte de una inseguridad y de la desconfianza.

¿Confía en que mantenga el apoyo al nuevo Gobierno?

Tendrá que decirlo Vox. Ya decía yo que estaban tardando en preguntarme por Vox...

¿Cree que podría conseguir otros apoyos con esa educación que usted plantea?

No lo sé

Es fundamental para poder realizar todo lo que estamos hablando.

Es evidente. ¿Qué les puedo decir? Que Vox se tendrá que manifestar. Es como meterme un poco en el pensamiento de ellos, no lo sé... Creo que son conscientes de que venimos de una etapa de casi cuarenta años de lo mismo y entienden, a pesar de esos amagos, que llevamos cien días y se han puesto en marcha 170 iniciativas. Yo no le voy a pedir cuarenta años, pero deje usted que las cosas que se han puesto en marcha lleguen a puerto.

Con su trayectoria, ¿cuál fue su motivación para entrar en política? Económica no era, viendo su patrimonio...

Yo di este paso, aunque suena extraño, por responsabilidad. Pensé qué podía aportar a mi sociedad, a mi comunidad, a mi país... lo he hecho en el deporte, en el mundo de la empresa y ahora lo voy a intentar en la política. Echar una mano es toda mi aspiración. Quiero tratar de marcar unos principios, consensuarlos con todos y ponerlos en marcha. Eso es lo que me ha llevado a estar aquí, no pienso estar mucho tiempo, el justo y necesario.

¿Cuánto es eso?

Siempre digo cuatro años.

¿Cuatro años son suficientes para enderezar la situación?

Que va, eso es imposible. Y estar ocho años me parece mucho.

Mucho tiempo perdiendo dinero, ¿no?

(Risas) No, de verdad creánme que no es una cuestión económica. Mi vida está resuelta por otros caminos. Soy consciente de que me pongo en el punto de mira, pero pongo a disposición de nuestra sociedad una trayectoria vital como la mía. Hago un servicio público e insisto en que estaré un tiempo determinado y me marcharé a casa. Y pretendo hacerlo lo mejor posible.

¿Si le llama un equipo de la NBA para entrenar dejaría la Consejería?

No me gusta la NBA, la verdad. Me gusta mucho más la Universidad americana, creo que la figura del entrenador es mucho más respetada.

Publicó un libro que se titula «Si temes la soledad no seas entrenador». ¿Si teme la soledad no sea político?

Esto es un mensaje que vale para todo el mundo que tiene la máxima responsabilidad. Pasa exactamente en un banquillo: un entrenador vive rodeado de mucha gente, pero el que toma la decisión es él.

Usted tenía una empresa de formación profesional. ¿Qué ha ocurrido con toda esa actividad? ¿Ha dejado de tener vinculación con ella?

Fíjese como está la política en nuestro país que he tenido que vender todo para acceder a la política. No tengo ninguna vinculación, vendí todo antes de las elecciones. Cuando di el paso, en verano, ya empecé a ver la posibilidad de salir de la empresa independientemente de si iba a entrar o no como diputado. Y luego, quién me iba a decir a mí que iba a ser consejero.

¿Se lo imaginaba?

No, no... Lo que le comenté a Albert Rivera, que es con quien tengo relación desde hace años, es que yo podría ser útil si tenía responsabilidad y si me exigen y me exijo resultados. Yo soy útil así, si no me quedo en mi casa, que estoy muy a gusto, créanme. Vendí mis acciones, salvo un 20% que conservo en temas de centros médicos. El resto lo tuve que vender todo, un proyectazo que va como un cohete y que terminará haciendo una universidad como quisimos. Y yo voy a estar fuera. Ya estoy fuera. Es el precio que he tenido que pagar para entrar en política, si no estaría bajo sospecha continuamente. Entonces, ¿quién accede a la política? Quien no tiene pasado, quien no ha hecho nada.

¿Tenemos que desconfiar de los políticos que se dedican solo a la política?

No desconfiar, pero creo que un servicio público no se puede asociar a una dedicación en exclusiva y además eterna.

Cs ha sido segunda fuerza en las elecciones generales en Andalucía. ¿Cree que en las próximas elecciones municipales va a dar el salto a las alcaldías?

No tengo ninguna duda. Cs es una respuesta centrista, centrada, liberal pero moderada. Inspira en ese sentido confianza en un espectro político que en bastantes aspectos desgraciadamente se ha radicalizado por ambos sentidos. No tengo ninguna duda de que en las próximas elecciones vamos a ver a un Cs muy presente en ayuntamientos y en autonomías.

Ahí veremos si es cumplible todo lo que dicen.

Desde luego. Pero hay una cosa importante: que Cs ha establecido límites de mandato. Yo veo ahora –en el Parlamento– a muchos vividores ideológicos. Y eso lo que hace es crispar la política. Viven exclusivamente de la ideología, no de las ideas, y eso es lo que crispa el ambiente.