José María Pemán, el poeta «que arañó el Nobel»

Jerez de la Frontera acoge un multitudinario acto de homenaje al polifacético escritor para recordar su amplia producción literaria y defender sus valores

Poeta, dramaturgo, académico, monárquico y liberal. Para analizar la figura de José María Pemán no sólo habría que tener en cuenta su amplia producción poética. Polifacético escritor y siempre comprometido con su país, también fue un firme defensor de la familia y de los valores cristianos, facetas que siguen generando controversias hoy en día. Para reivindicar su legado literario y la vigencia de sus ideales, la Asociación Católica de Propagandistas organizó ayer en la Sala Compañía de Jerez de la Frontera (Cádiz) un acto de homenaje a un intelectual que «arañó el Nobel», como recordó su nieto Manuel Guerrero Pemán. Junto a él intervinieron Carlos Romero, presidente de la Asociación Católica de Propagandistas; Manuel Bustos, catedrático de la Universidad de Cádiz; el poeta Antonio Murciano; el escritor Antonio Burgos y Bieito Rubido, director de Abc.

La sala se quedó pequeña en este multitudinario tributo a un «convencido defensor de la doctrina social de la Iglesia, núcleo fundamental de su pensamiento», como subrayó Romero, quien aseguró que Pemán entendía su pertenencia a la Asociación Católica de Propagandistas «como una simpatía, más que un reglamento». El poeta fue el fundador del periódico El Debate, donde «expresó el sentido alegre de la vida» en su cuarta página. Romero, igualmente, destacó la «forma en la que Pemán ejerció la tolerancia», puesto que su vida «fue una constante exhortación a vivir en el encuentro». Su nieto Manuel Guerrero desveló detalles poco conocidos del poeta, como algunos pasajes de su infancia en el colegio gaditano San Felipe Neri. Fue allí donde comenzó a dar rienda suelta a su vocación literaria, dedicando versos a los pillos de Puerta Tierra. Una vez concluida su etapa escolar, marchó a Sevilla para estudiar Derecho. Sin embargo, ejerció pocos años como abogado, ya que su creatividad entró en erupción «como un volcán». Su esposa, perteneciente a una familia bodeguera, «lo fue todo para él». «Cuando le preguntaban si ella leía sus versos, él contestaba: ‘Ella no consume mis productos ni yo los de su familia’», recordó su nieto. Con 9 hijos, 44 nietos y «tres dígitos de bisnietos», vivió siempre guiado «por los principios católicos, con un fuerte sentido de la justicia social». Guerrero no quiso olvidar una última polémica surgida en torno a su familiar: el Pleno del Ayuntamiento de Jerez acordó recientemente retirar un busto del poeta en el teatro Villamarta. También censuró las críticas de una concejal de IU, que lo tachó de «asesino y fascista». «Mi abuelo estrenó en ese teatro muchas obras y siempre le dio mucha importancia a la mujer», remarcó.