50 años de grandes voces

El concurso de canto Francesc Viñas celebra cinco décadas de vida con un libro y una exposición en el Liceo

Arriba, Sumi Jo, primer gran premio de 1985
Arriba, Sumi Jo, primer gran premio de 1985

En 1963, la leyenda del tenor Francesc Viñas se convertía en el «leit motiv» de un concurso de canto que aspiraba a abrir al mundo a las jóvenes promesas de la lírica. 50 años después, es un referente internacional y el mejor concurso del mundo, en el que colaboran desde el Metropolitan de Nueva York, al Covent Garden de Londres o La Scala de Milán y que ha dado al mundo de la ópera un largo número de estrellas. La efeméride bien merece una celebración y paralelamente a la edición de este año se ha organizado una exposición y un libro en que se repasa su dilatada historia.

Policías e intérpretes

50 años dan para muchas historias. Entre sus ganadores hay cantantes como Aquiles Machado (tercer premio en 1996); Ofelia Sala (tercer premio en 1996); Sumi Jo (primer gran premio en 1985); Ewa Podles (segundo premio en 1981); Micaela Carosi (segundo premio 2002); Isabel Rey (tercer premio en 1986) También han tenido grandes fallos, como Josep Carreras, que se fue a casa frustrado. Otros no consiguieron premio, como Enodina Lloris, María Bayo o Josep Bros, pero sí que lograron becas de estudio que después los auparían a lo más alto

Entre las anécdotas, destaca la primera vez que la Unión Soviética dejó salir del país a sus cantantes y participar en el viñas. Era 1970 y Elena Obratzsova deslumbró alzándose con un galardón. Junto a ella, por eso, no se separaron ni un instante un policía y un intérprete. Obratzova era una mujer atractiva, algo que no hubiese importado en absoluto en los primeros años, ya que los cantantes interpretaban detrás de una cortina.

La edición de este año se clausurará el 20 de enero. Antes, el jurado habrá escuchado a 480 cantantes. «Muchos son terribles, pero algunos son fascinantes y aprendes mucho de ellos, de ver como luego evolucionan en sus carreras. El problema de hoy día es que no hay buenos profesores y muchos de ellos se pierden pronto», dijo ayer el director de orquesta australiano Richard Bonynge, miembro del jurado.