Las maniobras de Puigdemont

Casi descartada la reforma «exprés» del Parlament, el ex president se ve abocado a forzar el reglamento de la cámara catalana para poder ser investido desde Bruselas

Carles Puigdemont durante una sesión parlamentaria en la pasada legislatura
Carles Puigdemont durante una sesión parlamentaria en la pasada legislatura

Casi descartada la reforma «exprés» del Parlament, el ex president se ve abocado a forzar el reglamento de la cámara catalana para poder ser investido desde Bruselas.

Pese a que JxCat parece proclive a distender los ánimos en esta legislatura entrante, la investidura de Carles Puigdemont puede abocar a reeditar escenas similares a la del pasado 6 y 7 de septiembre cuando se aprobaron las leyes de ruptura en el Parlament. El ex president de la Generalitat y su entorno alimentan día tras día la certeza de que no cumplirá la promesa electoral de regresar a Cataluña mientras en paralelo tratan de endilgar a ERC y CUP la investidura telemática. Para ello, Puigdemont y JxCat deberán forzar el reglamento del Parlament nuevamente como lo hizo el independentismo en aquellas dos jornadas.

En aquella ocasión todo pivotó en torno al artículo 135 del reglamento del Parlament para tramitar las normas por lectura única y ahora, JxCat se podría aferrar al artículo 146 sobre la investidura, ya que no especifica que el candidato tenga que hacer una intervención presencial en el hemiciclo. Sería la vía que podría sostener la investidura telemática mientras se aleja la hipotética reforma «exprés» del reglamento, que además correría el peligro de ser suspendida por el Tribunal Constitucional.

No obstante, este mecanismo cuenta con los recelos de parte del propio independentismo. Esquerra, aunque no ha valorado expresamente esta opción y está a la espera de una propuesta concreta de JxCat para materializar la investidura de Puigdemont, ha puesto pegas al día a día posterior a la votación: «No podemos tener un presidente por Skype», ha repetido en varias ocasiones Gabriel Rufián, para dar pábulo a Oriol Junqueras como alternativa. Esta posibilidad ha perdido fuerza desde que el Tribunal Supremo decretara el viernes mantener al líder republicano en prisión. Por su parte, la CUP no ha puesto ningún impedimento a esta vía y la contempla, ya que para el partido anticapitalista la prioridad no debe ser «quién» sino desplegar la república catalana.

Donde si genera oposición es en los partidos constitucionalistas. Fuentes del PP consultadas por este diario explicaron ayer que es inconcebible una investidura que no sea presencial y si no lo especifica la ley es porque el reglamento está hecho para un «Parlament que funcione con normalidad». «No creo que haya ningún reglamento de parlamento en el mundo que especifique que el candidato a presidir se debe dirigir a la cámara de forma presencial», consideró un alto dirigente popular, que añadió que el mismo reglamento no puede recoger que haya candidatos en la «cárcel o fugados». En todo caso, desde el PP todavía no barajan que Puigdemont se acoja a esa vía y por tanto no han decidido qué harían en ese hipotético escenario.

Sí lo ha decidido ya C’s, cuyo número dos, Carlos Carrizosa, ya adelantó hace unos días que «impugnarían» cualquier «invento» alternativo a un proceso de investidura presencial, porque lo consideran ilegal. El PSC todavía no se ha expresado, aunque sí lo hizo el PSOE, que consideró una «ocurrencia» fruto del «delirio independentista», mientras los «comunes» tampoco lo han valorado pero en campaña descartaron ofrecer su apoyo para que sea investido.