Los críticos del PSC no se marcharán del partido y seguirán discrepando

Geli y Elena fueron dos de los cuatro dirigentes críticos del PSC que se reunieron con la dirección
Geli y Elena fueron dos de los cuatro dirigentes críticos del PSC que se reunieron con la dirección

Àngel Ros, Joan Ignasi Elena, Marina Geli y Fabian Mohedano no tienen, por el momento, la menor intención de abandonar el PSC pese al endurecimiento del discurso contra el soberanismo que está poniendo en marcha el primer secretario de los socialistas catalanes, Pere Navarro. Los cuatro dirigentes citados, encuadrados en el sector más catalanista del PSC, se reunieron ayer con Navarro y con su número dos, Antonio Balmón, por espacio de dos horas en la sede del partido y salieron de la cita con una idea en la cabeza: no se marcharán y seguirán defendiendo sus posturas filonacionalistas desde dentro.

El líder del PSC no tiene inconveniente en tolerar otros acentos, pero no permitirá nuevas indisciplinas de voto de los díscolos. Por eso, les ha dejado claro que si no asumen las decisiones que adopte mañana el consejo nacional del partido serán castigados (no con una simple multa), incluso expulsados. Navarro, que domina con mayoría el consejo nacional, impulsará una resolución para desmarcarse de la vía propuesta por CiU, ERC, ICV y CUP para celebrar la consulta, consistente en pedir al Gobierno la transferencia de competencias para organizar referendos mediante el artículo 150.2 de la Constitución.

La resolución descontenta a los críticos del PSC, ya que ellos sí que están de acuerdo con defender en el Congreso esta delegación de competencias. Pero la dirección del partido considera que es un error realizar esta reivindicación sin que antes haya un acuerdo entre Gobierno y Generalitat y exige a los díscolos que acaten este planteamiento, que mañana votará «democráticamente» el consejo nacional.

Aunque el pulso que Navarro está echando a los críticos es evidente, el primer secretario del PSC no quiere renunciar a que haya un consenso con este sector, cuyo peso en los órganos del partido ronda el 25 por ciento. Por eso, intentará consensuar la resolución con los díscolos, subrayando que los socialistas catalanes siguen alineados con la defensa del derecho a decidir siempre y cuando haya un acuerdo entre gobiernos. «El PSC no se opone a ningún instrumento, pero no se puede hacer nada sin un acuerdo previo y así lo hemos por activa y por pasiva», dijo Balmón a la salida de la reunión.

El alcalde de Lleida y líder de la corriente Agrupament Socialista, Àngel Ros, por su parte, trató de mostrarse conciliador y dijo que hay un «objetivo compartido» y es que el consejo nacional apruebe un documento que «pueda ser asumido por la inmensa mayoría o por todos». Ros, declaró, horas antes en TV3, que «no hay voluntad de ruptura en el partido» y sentenció: «No me marcharé del PSC».

El líder de la corriente Avancem, Joan Ignasi Elena, se pronunció en el mismo sentido que Ros. «Es imposible (que abandonemos el partido) porque somos del PSC», subrayó. En un sentido también conciliador reconoció el coraje de haberse desmarcado del PSOE en el Congreso.