«Si no eres bueno en mates o inglés, para el colegio eres un desecho»

Las escuelas de segunda oportunidad rescatan a alumnos desahuciados por el sistema educativo. Cada año, en Barcelona, 2.000 chicos no acaban la ESO

En la imagen, dos de las protagonistas de esta iniciativa
En la imagen, dos de las protagonistas de esta iniciativa

Las escuelas de segunda oportunidad rescatan a alumnos desahuciados por el sistema educativo. Cada año, en Barcelona, 2.000 chicos no acaban la ESO.

«Yo era una buena estudiante en segundo de la ESO. Pero en tercero, me junté con malas influencias y lo suspendí todo. Repetí curso, le puse interés, pero me perdía y cuando repreguntaba a los profesores, pasaban de mi. Algunos me sentaban en última fila para que no molestara. Quería estudiar y no me ayudaban. Me pasaron a cuarto con todo suspendido». Este es el relato de Sara, una de las alumnas de la Escuela de Segunda Oportunidad que la Fundació El Llindar tiene en Cornellà de Llobregat. Su historia es parecida a la de Ylenia. Suspendió todas las asignaturas en segundo de la ESO, «pero me pasaron de curso para no incordiar», cuenta. Las de Sara e Ylenia son dos historias de abandono escolar, que en España ronda el 20 %.

Se habla con entusiasmo de que la revolución educativa ha llegado a las aulas, de enseñar con proyectos o tener en cuenta las inteligencias múltiples. Pero mientras las escuelas andan en el diván del psicoanalista, el sistema educativo ordinario expulsa a muchos jóvenes.

Sólo en Barcelona, cada año, entre 1.500 y 2.000 alumnos que pasan trece años de su vida dentro del sistema educativo, no adquieren las competencias básicas que se enseñan en esta etapa. ¡Trece años!, exclamaba ayer el Comisionado de Educación y Universidades del Ayuntamiento de Barcelona, Miquel Àngel Essomba, en el ciclo de reflexión «Escuelas de Segunda Oportunidad en España. Un modelo innovador», que El Palau Macaya Obra Social La Caixa, la Fundació El Llindar y la Red Española de 2a Oportunidad organizaron para presentar las conclusiones de tres seminarios en los que participaron jóvenes, como Sara e Ylenia, que habían abandonado el colegio y que estos centros han salvado de convertirse en ni-nis.

Estas escuelas tratan de reenganchar con el mundo laboral o el sistema educativo a jóvenes entre 14 y 25 años desahuciados, que no tienen ni la ESO. Algunos llegan a estos centros a través de la fiscalía u orientadores educativos. Sara e Ylenia, por ejemplo, ahora estudian Peluquería y Estética, pero sobre todo en El Llindar han reconstruido su autoestima.

Aina Tarabini, profesora de Sociología de la Universidad Autónoma de Barcelona, advierte de que durante mucho tiempo a estos chicos se les ha dicho que el problema de su fracaso son ellos. «Son jóvenes que odian el instituto que se han reconfortado en su rol de malos y que el sistema educativo ordinario los había expulsado», lamenta. Las reflexiones que recoge esta profesora de alumnos repescados en estas escuelas son un bofetón al sistema escolar. «Si no eres bueno en matemáticas, inglés o educación física, eres un desecho», le contaba un chico que reivindicaba que no es un inútil como le querían hacer creer, que era hábil haciendo otros trabajos. El presidente del Consell Escolar, Lluís Font llama a encontrar soluciones estructurales que acaben con el abandono. Pero mientras la educación se reinventa, las escuelas de 2a oportunidad, sufragadas con fondos privados, piden el reconocimiento de la administración.