El exjefe de seguridad de Fabra dice que éste le ordenó investigar al «topo»

El policía asegura que José Císcar amenazó a Fabra hacer estallar un escándalo mediático si no le apoyaba en su intento de presidir la Diputación de Alicante

El exjefe de la seguridad del expresidente de la Generalitat Valenciana, Alberto Fabra, dijo ayer que fue el jefe del Consell quien le encargó personalmente que averiguara quién era el denominado «topo del Palau». Con este apelativo se refería al causante de diversas filtraciones que en el año 2014 pusieron de manifiesto diversos gastos y nóminas de Presidencia de la Generalitat, con su correspondiente revuelo mediático.

El agente, de la Unidad Adscrita de la Policía Nacional, acudió a declarar imputado por un delito de coacciones tras la denuncia del que fuera jefe de prensa del entonces vicepresidente del Consell, José Císcar, Juan Manuel Botella.

Tal y como relató Botella, el 22 de julio de 2014 se presentó en su despacho el jefe de seguridad del Palau de la Generalitat y tras ser presentado por otro funcionario, le pidió a Botella que le acompañara a su despacho en la Comisaría del Pont de Fusta. El periodista relató que una vez dentro del coche, el policía cambio su carácter de amable a intimidatorio, y que le explicó que creía que era él el «topo del Palau». Incluso llegó a amenazarle con dormir esa noche en el calabozo.

Un vez en el despacho, el agente le dijo que tenía varios indicios y un testigo que afirmaba haber visto al periodista entregar documentación en un garaje al presidente de una extraña organización anticorrupción; y le conminó a, si no era él, que sonsacara a sus compañeros periodistas para averiguar cuál era su fuente.

El policía negó las acusaciones y dijo que lo único que le pidió fue colaboración y que Botella contestó en actitud «indignada y chulesca». También dijo que había tenido conocimiento de que el exvicepresidente Císcar había amenazado al presidente Fabra con hacer estallar un escándalo mediático si no le apoyaba en su carrera a la presidencia de la Diputación de Alicante.

A raíz de esta declaración el exvicepresidente Ciscar manifestó, concluida la vista, que no presentaría una querella por calumnias porque entendía que al estar el agente imputado por un delito, podía mentir, y que creía que eso era lo que había hecho.

Los testigos propuestos por Botella, entre ellos el propio Císcar, coincidieron idénticamente en afirmar que el suceso cambió absolutamente a Botella.

El juicio continuará el próximo día 25 con los testigos de la defensa. El fiscal pide dos mil euros de indemnización para Botella, mientras éste reclama seis mil.